jueves, 14 de noviembre de 2013

Dicen que el sexo ha dado origen a la religión

"Cierto estudio sugiere que la religión pudo haber surgido para proteger ciertas estrategias reproductivas, la unión en pareja por largo tiempo. El sexo casual, la homosexualidad, el control de natalidad, el aborto, los cuales no son una lista de tópicos para hablar de ellos el Día de Acción de Gracias. Un nuevo estudio sugiere que las opiniones y puntos de vista de una persona sobre estos asuntos predicen sus creencias religiosas. Jason Weeden y Robert Kurzban de la Universidad de Pensilvania, han hallado que los puntos de vistas conservadores sobre el sexo y los derechos de reproducción están asociados a una mayor religiosidad (AlterNet).


La afirmación que el  sexo es el que ha dado origen a las religiones, vale la pena colocarle alguna oposición y abrirle los ojos a la equivocación con alguna contradicción. Cierto es que el sexo ha sido una forma de adoración a los dioses como se lee en la Biblia en relación con los paganos en la ciudad de Corinto. Los paganos en la Sagrada Escritura adoraban a la diosa Astarté, Diana de los efesios, Mercurio, Júpiter (Hch.14:12), y se los representaban si no como bestias o como seres humanos, haciendo una combinación de ambos. El sexo es creado por Dios, y cuando él hizo la primera pareja fue quien primero le dijo que lo usaran sin cohibición  alguna. A ninguno de los dos les sugirió el celibato. Para estimularlos en su uso, como otras cosas naturales relacionadas con el paladar, les proporcionó satisfacción y así garantizó  la reproducción y la extensión de la raza.

Cuando Adán y Eva pecaron no se cubrieron el rostro porque les daba vergüenza mirar a Dios sino que escondieron el sexo para que Dios no los mirara. Entonces se cubrieron con hojas de higuera. Jehová se allegó hasta ellos y les quitó las hojas de higuera y los cubrió con delantales de pieles, lo que implica el primer derramamiento de sangre no como necesidad alimenticia sino para justificación. El Señor nos ha revelado que el sexo no le dio origen a la adoración, o a la religión, sino al contrario, el sexo hizo que el hombre se separara de la religión, de Dios. Es totalmente al revés de lo que dicen estos señores científicos. 

Por otra parte, si se llama a la unión entre un hombre y una mujer durante toda la vida, “alianza a largo plazo” “unión acordada para mucho tiempo”, son formas muy derogatoria de expresarse, porque es una cosa hermosísima hallar dos viejos que han estado casados durante medio siglo, haber formado una familia, educado a sus descendientes y disfrutarlos, y llamarle a eso alianza, acuerdo, que suena como a un pacto político o militar. Nuestra sociedad occidental tiene como núcleo original a la familia y desde que el matrimonio no exista y se le llame acuerdo, convenio, alianza, pareja, y no algo más serio, sublime y sagrado, marido y mujer, la sociedad ha comenzado a desmoronarse y a desintegrarse el carácter de sus ciudadanos. 

Y sigue la constante verídica, el sexo no ha producido a Dios, ni el miedo tampoco como dicen los ateos, sino lo contrario, las perversiones sexuales, entre otras, son las que separan al hombre de la religión, de la Biblia y de los templos. Y en cuanto a esos “científicos estadounidenses”, Jason Weeden y Robert Kurzban de la Universidad de Pensilvania,  me gustaría leer, si se escribe con franqueza, algo de la historia amorosa y erótica, de la vida privada de esos sesudos, o de sus hijas e hijos, la cual seguramente separan de sus profesiones, para poder tener una idea de la influencia que la libido o la presión social, han tenido en sus descubrimientos y afirmaciones. Y cuáles las razones intelectuales y domésticas ocultas para huir de un compromiso duradero. El sexo no dio origen a Jehová. Moises no fue bígamo, e impuso las doctrinas de Dios a su mujer Séfora, que protestando lo llamó “esposo de sangre” (Ex.4:25). Del sexo de ella no salieron los diez mandamientos. Y Jesús de Nazaret nunca se casó, y se comportó como Dios cuando lo adoraba una mujer besándoles los pies (Luc.7:38). Tal vez lo que hay que buscar en el pobre sexo caído sean neurosis y no religión, como dijo Freud, o pecados. Ni el judaísmo ni el cristianismo salieron del sexo de sus fundadores.