lunes, 18 de noviembre de 2013

Aliéntate con la bondad y belleza de Dios


Jeremías 31:14
"Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia". Y añade “mi pueblo se saciará de mi  bondad”. 

¿Hay algo más bonito que eso?  Se puede traducir que mi pueblo se saciará con mi belleza, con mi alegría. Es precioso alimentarse con la bondad, con la belleza y con la alegría de Dios. Esas tres cosas hasta el tope. Qué bueno, Señor, que en esos momentos pensabas en el alma del sacerdote; y ya sé, pensabas en ellos porque cuando tú planeas bendecir a tu pueblo piensas también hacer llegar tus bendiciones a los ministros de tu altar; haces partícipe de los bienes del alumno a el ministro que lo instruye (Ga. 6:6). 

Sí, el sostenimiento propio de las iglesias proviene por la bendición divina sobre los miembros que la constituyen porque el Señor les da prosperidad, y mejorando la hacienda de ellos y poseyendo un espíritu muy generoso para la religión, animados de la convicción que la prosperidad económica de ellos tiene que significar la prosperidad de su congregación, ofrendan, diezman y se gozan alegremente en la entrega de sus contribuciones. Danos Señor espíritu de privilegio para entender esta cuestión. Amén. Y ah mi Señor, sacia a tu pueblo con tu bondad,  tu belleza, con tu alegría