lunes, 4 de noviembre de 2013

Échale la culpa a otro, no a Dios


Proverbios 19:3
"... la insensatez del hombre pervierte su camino y luego se irrita contra Jehová" (Eze. 18:25). 

No culpes a Dios por las consecuencias de errores que tú cometiste, no le eches la culpa a la providencia de Dios; hubieras pensado mejor las cosas, hubieras asegurado más, hubieras tenido más paciencia y esperado, pero te precipitaste y tomaste una decisión rápida sin tener la seguridad que la mano de Dios te guiaba, porque no la buscaste, te creías sabio en tu propia opinión, y ahora que cosechas el fruto de tu equivocación, pues piensas y dices que Dios no te ha ayudado y que él a fin de cuentas es el culpable.

El culpable eres tú, no él; deja de molestarte contra Dios y atribúyete a ti mismo tus errores y no busques un inocente en la tierra o en el cielo para echarles las culpas que son sólo tuyas; si caes en tentación es por tu voluntad que pecaste y no porque Dios te tentó (11:3; Sgo. 1:12-15). Déjate de estar diciendo que Dios lo permitió y que fue la Serpiente, tu mujer y no tú. Dale la cara al asunto y pídele perdón a Dios y a quien molestaste.