lunes, 28 de enero de 2013

Decirle a una persona, Dios te ama, es decirle una verdad o una mentira


Romanos 9:10-13
9 Porque la palabra de la promesa es esta:Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo. 10 Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre 11 (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), 12 se le dijo: El mayor servirá al menor. 13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. le dijo a ella: El mayor servirá al menor".

La palabra de la promesa (v.9), es ésta (v.12) que Esaú sería siervo de Jacob, lo cual como persona nunca fue pero sí como pueblo, porque Edom servía a Israel. La cita que hace en v.13 no está en Génesis sino en Ma.1:2,3, mucho tiempo después, y habla de naciones y no de personas. El argumento abarca la elección de Israel y la reprobación de Edom, pero difícilmente no sea aplicable a individuos. El fundamento operativo teológico para la salvación de Israel, su llamamiento, elección y misericordia, es el mismo que funciona en la salvación de los creyentes como se ve en 8:28-30.

Y al final, vv.23-26, no habla exclusivamente de una nación elegida sino de gentiles, entre los de Edom inclusive. ¡Ser salvo es un privilegio! (vv.1416), que debes agradecer a Dios con toda alma. ¿Es injusto que no le de la fe al que no la quiere? ¿Realmente Esaú quería la salvación? No, él quería la bendición pero sin la salvación. Con amor “eterno” amó a Jacob y con ira eterna desechó a Esaú (Mal.1:3; Ro.9:13; Jer.31:3). Decirle a una persona impía “Dios te ama” puede ser decirle una verdad o una mentira, puede que se trate de Jacob y es verdad, pero si es Esaú a quien nos dirigimos es decirle una mentira. Si usted toma como amor la gracia común que Dios tiene con todas las criaturas, podriamos discutirlo un poco. Sin filosofia arminiana.