martes, 8 de enero de 2013

No le diga a nadie que Dios tiene un plan maravilloso con su vida


Hechos 7: 3
"Y le dijo: "Sal de tu tierra y de tu parentela, y ve a la tierra que yo te mostraré". 


Dios no tenía ningún propósito con la familia de Abraham, y de quedarse allí sería inútil y perjudicial para él. Taré salió con él pero se quedó en Harán (Ge. 11:32).  ¿De qué texto de la Biblia habrán sacado eso de que Dios tiene un propósito con cada persona en este mundo? ¿No es eso filosófico? Sin embargo habitualmente eso se ha puesto de moda para la evangelización, y se le dice a la persona: "Dios te ama, Cristo murió por ti, y Dios tiene un propósito contigo". Lo único que encuentro que tiene que ver con el propósito que Dios pueda tener con una persona que no vaya a ser cristiana se halla en Ro. 9: 22,  donde dice que Dios lo soporta con paciencia antes de destruirla. Si Dios tiene un propósito "maravilloso" y para salvación con una persona, la llama (Ro. 8: 27-30). Con los que “antes conoció” y “también predestinó”, con los llamados, sí tiene un plan perfecto, sabio, bueno, extraordinariamente glorioso, que a veces incluye muchas vicisitudes, contratiempos, “hambre, desnudez, espada, escasez, frio”, y puede decir literalmente “¿quién enferma y yo no enfermo?” (2 Co. 11: 29), y rascarse con una teja como Job (2:8), la crucifixión como a Jesús, o como dice la tradición que murió Pedro, crucificado, o a pedradas como Esteban. ¿Llamaría usted maravilloso ese plan? Pero eso no es “un plan maravilloso” en el sentido de un plan bonito y muelle como hoy se dice.

No es concebible que Dios tenga un soberano propósito con alguien y no lo ponga en práctica, o no lo pueda poner porque la persona no quiere. Eso es más filosofía que Biblia. Aún en los cristianos no es cosa fácil conocer el plan que Dios tiene con uno. Y es un atrevimiento decirle que ese plan existe en los secretos divinos. El plan de Dios es que se haga su voluntad, “no mi voluntad sino la tuya”, que se esté seguro de un llamamiento perseverando en él y siendo guiados por el Espíritu Santo. Entonces todas las cosas obrarán “juntamente” para bien. Al final uno dice “he sido llamado por Dios para esto y lo hice”. Y ¿qué clase de creyente formaríamos si se vuelve cristiano por el plan maravilloso que Dios tiene con su vida? ¿Quiere decir que no experimentará vicisitudes, muertes, y enfermedades? ¿Y si la realidad da al traste con lo que pase? Dios le dijo Abraham: mi plan es contigo, vamos. Y dejó atrás su parentela.