jueves, 31 de enero de 2013

La bendicion del que no la quiere

Job  29:13
La bendición del que se iba a perder venía sobre mí, y al corazón de la viuda yo daba alegría”. Se puede traducir, “...las bendiciones de los que estaban listos para perecer...”. 

El significado esencial es que ayudó a los que iban a condenar, pagó sus deudas, o los defendió de sus acusadores, los salvó, y ellos en cambio por gratitud lo bendijeron, con palabras y presentes, y estaba en las oraciones de ellos pidiendo bendición para él. No obstante, tomo también la forma de la verdad en otro sentido.

Puedes decirle a Dios: “Oh Señor, si alguno no quiere una conciencia tierna para arrepentirse, yo sí, si alguno no quiere el arrepentimiento que le ofreces, dámelo a mí (2Ti.2:25,26), yo no quiero endurecerme en el pecado para mi destrucción, si alguno no quiere ser creyente porque detesta la vida cristiana, dame a mí la fe que le pensabas dar, la fe de la salvación para que se renueve la mía (Hch.13:46), el primer amor que he perdido, el gozo que se me ha extinguido, oh Dios con los materiales que dirigías a otro y no lo han recibido, no los vuelvas al cielo y edifica mi vida con ellos, si alguno no quiere el derecho de su primogenitura, como Esaú, dámelo a mí que si deseo esas principales bendiciones y no las secundarias.

Y dame la fe que mueve montañas y para perseverar y no volverme atrás. Si a alguno le ibas a reemplazar la fe que había perdido y ya no la quiere porque prefiere prescindir de ella y volverse a sus pecados, retornar adonde había salido, yo no, no quiero regresar a mi casa, a mi país, a los míos, quiero continuar adonde me dirigí hace años atrás. Dame la fe en la verdad para no creer en herejías, que continúe siendo enseñado por el Espíritu tuyo, para que no me olvide de lo que me has enseñado, para que continúe entendiendo y no olvidando la verdad. Si alguno no quiere el Espíritu Santo, dame su medida a mí y tenga yo los dones que ahora carezco y pueda servirte mejor. Si alguno no quiere la paz del evangelio para su casa, que venga sobre mí (Mt.10:13-15).