miércoles, 16 de enero de 2013

Di un rotundo no pecaré


Nehemías 6:11,13
"¿Un hombre como yo ha de huir?".
 ¿Un hombre como yo ¿ha de pecar?" (v.13), quiso decir, "el testimonio de Dios depende del mío". Mira el alto concepto que tiene de su liderazgo; pensó en lo que él valía para otros y las muchas cosas que Dios le había confiado. Si estás tentado a pecar, por favor, implora misericordia, porque un hombre como tú no debe aceptar una proposición mezquina, cobarde, y bestial como pretende el diablo que aceptes.

Valórate a ti mismo, un hombre como tú, una mujer como tú no debe pecar. ¿Qué pasará con aquellos que has traído para que te ayuden, que has inspirado en la obra, que han sacrificado mucho junto a ti por tu ideal, por tu teología, incluso por tu bienestar familiar? La iglesia de Jesucristo confía en ti. Esa pregunta debe ser constante en tu personalidad cristiana, sobre todo en tiempos de tentación cuando se te pone al alcance de la mano alguna forma desobediencia, huir porque las circunstancias te aprietan, o caer en pecado carnal, indigno de ti, traído por el aspecto angelical de un ángel falso y caído. En tales momentos debes preguntarte "¿un hombre como yo ha de caer en esa tentación? ¿Si acaso carro para que me echen ese desperdicio? ¿No sea caso templo del Espíritu Santo? ¿Cómo pecaría contra mi propio cuerpo (1Co.6:18)" entonces diré "golpeo del propio cuerpo y lo pongo por servidumbre no sea que siendo yo heraldo para otros", Dios me elimine (1Co.9:27).

¿Cómo le harás eso a Dios, desperdiciar de ese modo la gracia y la misericordia recibida, caer en esa clase de tentación cuando has sorteado con éxito otras tanto o más peligrosas? ¿Qué será de ti, sino el ridículo, la burla, y que tus mismos seguidores te llamen hipócrita y los que no te amaban se gozarán sobremanera llevando las malas noticias de tus fallos a otros oídos para regocijarse en tu mala propaganda y vengarse de ese modo por la envidia que les hiciste un día sentir? Nehemías  se propuso esa pregunta para sí mismo y se la hizo a otros, que no pudieron darle respuesta, porque sabían lo que les estaba preguntando, que equivalía a un rotundo, no huiré y no podrán echarme, no pecaré; “24 y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, 25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Jud.1:24,25).