jueves, 10 de enero de 2013

La conexión entre el cielo y la tierra es una escalera



Génesis 11:4
"... edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo...".

Si uno compara 11:8 con 10:10, asume que el director de este proyecto, la construcción de la torre, fue el famoso cazador Ninrod, que se convirtió también en un líder mundial y que pasmado por el rápido crecimiento de las familias de la tierra no halló una noción política satisfactoria para mantener la gente bajo su dominio, y en vez de hacer un programa organizado que le permitiera la transmisión y ejecución de sus órdenes animó al pueblo con la construcción de un edificio que sirviera de centro y admiración de todos, donde cada uno hubiera puesto una piedra, se sintiera orgulloso de su trabajo y no se fuera a otro lugar fundando otros reinos y haciendo otros dominios.

Pero esta  idea arquitectónica fue interrumpida por Dios al anotar que éste sólo ser humano procuraba hacerse soberano de todos y ocupar su lugar en el mundo, un incipiente anticristo, inflado por sus conquistas en la caza e infatuado con la admiración de los demás. Este fue el primer asalto al cielo, y al cielo no se llega por obras, sino por fe, y Ninrod no la tenía. La conexión entre el cielo y la tierra no fue una torre sino una escalera, la cual era Cristo (Ge. 28:12,13; Jn. 1:51).