martes, 1 de enero de 2013

Si algunos de tus familiares te hacen sentir vergüenza al salir a la calle, lee esto y una biografía de Calvino



Mateo 1: 1-18
“El nacimiento de Jesucristo fue así. 1 Libro de la genealogía de Jesucristo. Tamar (cananita); Rahab (ramera, cananita, pero se convirtió a Dios, se casoo con un príncipe de Israel); Rut (moabita, se convirtió a Dios); David y “la mujer de Urías” no menciona su nombre porque al Señor no le gusta recordarnos los pecados que hemos cometido y él nos ha perdonado, los que nos dan vergüenza); Roboam (dejó al Señor, y su madre era una pagana, amonita); Asa fue un buen rey; Josafat fue buen rey; Joram fue un mal rey y se casoo con la hija de otro rey malo, Acab, y se dice “hizo lo malo ante los ojos del Señor”; Uzias hizo lo recto; Acaz fue buen rey; Ezequias muy buen rey; Manases malísimo como rey, asesino, pero oroo y se convirtió a Dios; Amon, malísimo; Josías muy bueno; Jeconias, malo; Zorobabel, muy bueno; José el esposo de María".

Jesús tomó sobre sí mismo nuestra naturaleza humana; y llevó un cuerpo mortal, es decir que podía ser “tentado en todo conforme a nuestra semejanza pero sin pecado” (He. 4:15); no pecó porque siempre estuvo “lleno de gracia y de verdad”; por eso se dice que vino en “semejanza de carne de pecado” (Ro. 8: 3).

Estos son los ancestros de Jesús. Hombres y mujeres notables, y villanos. Acerca de la familia de Calvino se dice: "Carlos, su hermano mayor, que había sido sacerdote fue acusado de herejía y murió excomulgado en 1537. Antonio, su hermano más joven, que vivía en Ginebra y le ayudaba en la obra, tuvo dificultades en su matrimonio porque su esposa que había sido acusada varias veces de adulterio sin pruebas, fue finalmente acusada de tener relaciones con un hombre que trabajaba para Calvino, y el matrimonio terminó en divorcio que se finalizó en 1557. La hijastra de Calvino fue acusada de adulterio, tan mal se sintió que un tiempo después dijo que hubo períodos en su vida que se sentía avergonzado que no quería salir de su casa" (John Calvin, por Burk Parsons, A Heart for Devotion, Doctrine and Doxology; pag. 27).

Con la genealogía de nuestro Señor pasó parecido aunque él nunca se avergonzó de "llamarnos hermanos" (He. 2:11), ni "amigo publícanos y pecadores" (Mt. 11:19). Abraham, “el padre de la fe”; un hombre de extraordinaria fe a quien muy poco se le podría criticar en su vida, en relación con su esposa tomó decisiones equivocadas. Isaac, el hijo de la promesa, aquel varón tranquilo, prefería a un hijo por encima del otro. A Jacob, el padre del pueblo judío, es muy fácil hallarle defectos a sus ambiciones, aunque era un hombre de fe. En cuanto a Judá hizo una cosa tan carnal que me da vergüenza mencionarla. Tamar se vistió como una prostituta para conseguir sus deseos. Rahab, una mujer de mucho valor y fe, fue una ramera durante la primera parte de su vida. La mujer de Urías, sufrió una violación. Manasés bañó a Jerusalén con sangre, aunque hizo una oración de fe y fue perdonado.

Eso quiere decir que Jesucristo es “Dios con nosotros”, así llamado por su esencia divina y por su relación con el linaje humano. Fue hecho carne de nuestra carne y  hueso de nuestro hueso, un gran misterio de amor (Efe. 5: 30-32). Si algunos de tus familiares te hacen sentir vergüenza al salir a la calle; piensa que ellos son ellos y tú eres tú, y ellos tíos y tías, hermanos o hermanas. Tal vez preferirías borrar algunos nombres de tus ancestros, o hacer algunas sustituciones, sin embargo piensa que ésa fue la familia que Dios te dio, es tu árbol genealógico y no debieras cortar ninguna de sus ramas porque ellas hacen más raros y loables los frutos del Espíritu Santo, como la familia de Jesús.