domingo, 6 de enero de 2013

El Espíritu Santo no se presta para eso



Mateo 6: 4, 6, 18.
"Cuando ores entra en tu aposento y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público".

Uno debe fijarse cómo adoran otros y si vemos que con hipocresía, no imitarlos. Jesús insistió mucho para que eso no nos sucediera. Los que oran para tener un testimonio público, oran con hipocresía; cualquier cosa que se haga para Dios queriendo o temiendo la desaprobación de los hombres, es hipocresía. Si orar para ser visto de los hombres, o decir a los hombres cuánto oramos, es hipocresía, orar para tener un testimonio que dar, es lo mismo. Tenemos que quitarnos de la mente la idea de conseguir cosas de Dios para elevarnos espiritualmente delante de los hombres. El Espíritu Santo no se presta para eso.

Esto hacen algunos y Jesús dice que no seamos ni siquiera semejantes a ellos (v.8), y mucho menos iguales. Guárdate cuando digas "lo que Dios ha hecho en mi vida" y tú seas el adorado y no Dios.  De todos modos si eres de los que les interesa la opinión pública, paga el precio, ora en secreto y que Dios obre sobre ella. En algunos manuscritos antiguos no aparece la frase "en público"; y así sin ella, entre otras versiones, la Biblia de las Américas y la Versión Internacional.