lunes, 14 de enero de 2013

Ella desarregló los planes de Jesús

Mateo 15:26, 27
"Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. Y su hija quedó sana desde aquel momento". 
Se establece el siguiente diálogo: 

El: "Por el momento las bendiciones no son para ti". 
Ella: "Pues cambia el momento". 
Él: "Ven luego por lo que pides". 
Ella: "No, dámelo ahora". 
Él: "Primero tienen que comer los judíos y luego tú". 
Ella: "Tú tienes suficiente para ellos y para mí, quizás alguno de ellos no quiera lo que pido". 

Como quien dice, ella desarregló los planes del Señor; empujó su ministerio. Hizo que se le diera en el presente lo que en el futuro sólo era una posibilidad, por supuesto que prometida.
¡Con qué desventaja oraba! Tenía la desventaja de su raza y su religión en contra, de los millones de promesas y ninguna para ella, con toda la ley en contra, con los discípulos en contra; y en cuanto al tiempo, no atrasada pero sí adelantada; tenía que esperar unos años a que los que entraran a Antioquía le hablaran a los griegos y Pablo abriera el ministerio a los gentiles. Jesús no parecía animado a bendecirla; se hallaba en la etapa del cumplimiento de la Ley, para los judíos; aquella mujer lo sorprendió y por su fe en él obtuvo lo que quería y él la bendijo.
 
Las bendiciones divinas siempre se consiguen pero hay que luchar por ellas; y Cristo es tan condescendiente que lo que su predestinación ya ha situado en el futuro, como es soberano en sus decisiones y tiene muchas misericordias, acorta los días y trae lo que estaba por venir. Y rómpase la cabeza con esa afirmación los teólogos y filósofos, que yo digo “lo que han visto mis ojos, contemplado, y palpado mis manos” en mi trabajo pastoral. Nunca imaginemos el futuro sin la bendición de Dios. Amén.