viernes, 1 de febrero de 2013

Los pecados no son defendibles sino confesables, perdonables


Job 9:15
Aunque fuese yo justo, no respondería; antes habría de rogar a mi juez”. 

No es que reserve para Dios el derecho a no responder preguntas sino que llega a la conclusión que es mejor rogar que interrogarlo o discutir con él. La palabra rogar también se puede traducir suplicar, pero su primer significado es inclinarse, como lo hace en reverencia un siervo ante su amo o un adorador ante su Dios. Lo que Dios hace es perfecto y por ende tiene que ser humanamente contradictorio y no somos capaces de comprender sus acciones o entender sus respuestas. 

¿Te crees justo y no estás de acuerdo con Dios y piensas que has sido maltratado? Más provechoso será que ruegues a que discutas, porque él puede invertir las cosas, hacerlas retroceder, aun el tiempo (Isa.38:8); o puede pararlas, como hizo con el sol en Gabaón (Jos.10:12,13). 

Dios puede cambiar lo incambiable o darte gracia para que tengas paz de espíritu. No discutas con tu juez porque “es el que justifica” (Ro.8:33,34), los pecados no son defendibles sino confesables, perdonables; mejor es que hables con tu “abogado” Jesucristo el justo (1Jn.2:1). Amén.