viernes, 15 de febrero de 2013

¿Dice la Biblia que la tierra es redonda?


Job 26:7,10,14;Ge.1:2.
El extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada.  Puso límite a la superficie de las aguas, hasta el fin de la luz y las tinieblas. Ha trazado un círculo sobre la superficie de las aguas”.

La palabra que usa es “compás” o círculo. Redonda ¿no? Esta traducción suena mejor dentro del tono del contexto. Estas palabras si quieres las puedes entender como dos “revelaciones científicas” (si se pudieran combinar ambas palabras); una, el vacío en la parte norte del cosmos, un foso muy oscuro, sin nada, según afirman algunos científicos; lo otro, la tierra que flota en el vacío sin apoyo ninguno ni nada que la sostenga sino las leyes de Dios. Más adelante habla de la atmósfera, “25 Al dar peso al viento, y poner las aguas por medida” (28:25). En otra parte hay algo parecido. Palabras del profeta Isaías parecen indicar que el Espíritu, indirectamente y como por descuido incidental, revela que la tierra es redonda y no plana como decían en tiempos pasados “22 Él está sentado sobre el círculo de la tierra” (40:22).

Pero sería ridículo afirmar que la Biblia es un libro de ciencia pues es un libro de fe; y el lenguaje que escoge el Espíritu es más bien sencillo. Es cierto que la tierra parece flotar colgando, no de una cuerda sino de la mano divina. Y como tiene un movimiento de rotación sobre un “eje imaginario”, también tiene un movimiento de traslación sobre una mano no imaginaria sino la de Dios. O si quiere variar el invento, imagínese un campeón de baloncesto dándole vueltas a su pelota en la punta de un dedo. Lo que en el otro caso es el Dedo de Dios. Y si el aire pesa los electrones también, y los fotones, ¿por qué no? Yo de eso sé poco, pero de lo que sí se más es del “del peso del pecado” que me asedia y de la carrera que tengo por delante. En realidad las notillas científicas de la Biblia me sacan una sonrisa de admiración, pero las promesas de Dios, como a la señora Sara, me hacen reír y a cualquiera que las lea se reirá conmigo (Ge.21:6). Libros de ciencia hay otros, y de fe la Biblia.