jueves, 21 de febrero de 2013

Inconformidad contra el pastor y sus trabajos

Éxodo 16:6-8
“Y por la mañana veréis la gloria del Señor, pues El ha oído vuestras murmuraciones contra el Señor; ¿y qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros?”.   

En unos pocos versículos asombra la cantidad de veces que aparece la palabra murmurar. Con tantas murmuraciones y críticas contra los líderes y los planes de Dios, difícilmente pueden venir bendiciones. No cuentes como una bendición de Dios lo que hayas obtenido como resultado de tus rebeliones contra él o porque haya oído tus quejas, críticas y murmuraciones. Críticas contra sus sermones, su teología, su visión, sus planes, su capacidad, liderazgo y matrimonio. ¿No son todas contra Dios? Moisés les quiso decir: “¿Qué somos nosotros sino siervos obedientes? Desde el primer día hasta ahora ustedes saben que es Dios quien actúa; quien los sacó por aquí fue él y no yo, yo no elegí este camino sino su providencia; si se encuentran con dificultades reclámenle a él y no a mí; la inconformidad con nosotros no es más que inconformidad cómo él hace las cosas”.

Y Moisés les aclaró que lo que iban a recibir, y recibieron, no era por la oración o la fe de ellos y como una complacencia por su obediencia, sino para quitarles cualquier razón para continuar criticando, y los deseos de apostasía. Lo cristiano es que le ayuden cuando vean que le faltan colaboradores. ¿Para qué Dios distribuye dones en la iglesia si no es para que compensen los que le faltan al pastor, que no es omnipresente para hallarse en cada casa y lugar, ni omnisciente y adivino para saberlo todo, ni todopoderoso para hacerlo todo sin ayuda de nadie? Moisés les satisfizo sus deseos carnales para que no tuvieran razón para negarle nunca más su vocación ministerial. Y lo trataran si no  con “temor y reverencia” como si fuera Jehová, al menos con más respeto o amor.