sábado, 23 de marzo de 2013

Pide libros prestados y jura devolverlos


Mateo 13: 53-58
“Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían:¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos".

¿De dónde tiene esta sabiduría y estos milagros?. Lo que quiere decir es: Este hombre no estudió en ninguna de nuestras universidades, hemos entrado a su despacho y no hallamos comentarios de la ley, no tiene ni un solo librero sino la Escritura abierta sobre una pequeña mesa y una silla; miramos las paredes y no hay título colgado en ellas; entonces ¿cómo sabe tanto? ¿Tuvo algún maestro privado? Leer sabe porque lee perfectamente el arameo, conoce al dedillo la Septuaginta, en la sinagoga lo probó (Luc.4:16-22). No da evidencias de incultura, al contrario. Si no hubieran conocido su origen todos habrían pensado que tenía un título. Por supuesto que estoy hablando de Jesús de Nazaret.

Sin embargo, su caso no es un modelo para nosotros que no nacimos por obra del Espíritu Santo. Los que no estudian y quieren maravillar al mundo con sabiduría, lo maravillan pero con la ignorancia y el fanatismo que muestran y propagando errores a diestra y siniestra, luciéndose con gritos, y encorbatados sobre una plataforma o enfrente de una cámara de televisión. Lo que Jesús sabía por ser Hijo de Dios tenemos que aprenderlo entre libros y oración (vv.51-58) ¡Alabada sea la ignorancia! ¿No? ¿Para qué necesitas seminarios y libros? Para mucho. Recuerda que Pablo que no era Jesús, y aunque tenía raptos y experiencias espirituales superiores a todos nosotros, compraba libros y los leía. Si no tienes para comprar libros, pídelos prestados y jura devolverlos.