sábado, 9 de marzo de 2013

Divorciada cuatro veces


Jn. 4:17
“Respondió la mujer y le dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: "No tengo marido". 

"No soy casada". "Eso lo sé, te has casado y te has separado cinco veces y el matrimonio que ahora tienes no va llegar a nada porque en realidad estás juntada con un hombre que no te pertenece y esa clase de unión no puede ser bendecida por Dios"; "no he venido a enseñarte moral, porque no es para moralizarte que he pasado por aquí sino para que rectifiques tu forma de vivir y sepas que cambiando de pareja no encontrarás la satisfacción que buscas ni aun con un hombre que tenga experiencia matrimonial y que tú hayas visto con tus ojos que parece un buen esposo y un buen padre". 

Jesús no le mencionó las palabras "pecado" "adulterio" "corrupción" porque en realidad lo que quería era que ella supiera quién era él. La moral de los hijos del reino, digo a veces, no siempre, es un tema directo sino indirecto, para la evangelización; el principal tema de evangelización es Cristo. A veces hay que decir, “no te es lícito tenerla” (Mr.6:18), pero es mejor ir de Cristo a la moral y no de la moral a Cristo. Y después de eso, ¿qué pasó? No se dice nada de su matrimonio con un hombre casado sino que se convirtió en una misionera que llevó muchos a la presencia de Jesús, y eso que había sido una mujer con muchos divorcios (vv.39-42).