sábado, 16 de marzo de 2013

Jesús no tiene oídos sordos


Juan 11:21, 22, 32
"Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto".  

Hay veces que hablamos desesperadamente y la situación nos hace pronunciar palabras inapropiadas. Esto es una queja, comprensible, sin embargo lo que dice es verdad. Si Jesús físicamente hubiera estado presente allí, no se hubiera negado a recuperarlo. Debiéramos estimularnos a la fe cuando el Señor parece demorarse y entre tanto no nos responde y las cosas no mejoran. ¿Si clamamos a él y no mejoran, se pondrán tan malas que ya no habrá remedio? ¿Qué cosa no tiene remedio cuando Cristo las toque? Nuestra fe necesita ser un poco más sazonada con la paciencia. He llegado a comprender algo sobre la providencia de Dios, y siento que es un poco más fácil entender que esperar. Tal vez lo que necesitemos sea más paciencia que sabiduría. Cuando las cosas pasan de una manera es porque el Señor así lo quiere.

Parece un reproche al Señor por su tardanza: "Te dimos un aviso pero no viniste". ¿Piensas que el Señor se hizo de oídos sordos? ¿Se demora inadecuadamente? ¿Reprochamos al Señor que ignora nuestros planes o que no nos informa con tiempo todo lo que quiere hacer? No acuses al Señor de alguna falta en su procedimiento y déjalo que actúe como guste, no hieras su corazón con reproches, con amor, pero no sabios.