lunes, 4 de marzo de 2013

Momentos bellos en nuestra biografía

Éxodo 24:10
“Y vieron al Dios de Israel y debajo de sus pies había como un embaldosado de zafiro, tan claro como el mismo cielo”. 

“Se supone que aquello estaba formado por diferentes clases de zafiros, entonces ¡qué glorioso debe haberse visto el pavimento con estas joyas pulidas y brillantes, perfectamente transparentes reflejando el esplendor de la gloria de Dios! El rojo, azul, verde, amarillo en perfecto arreglo hecho por la sabiduría divina en emblemática representación del cielo mismo. Es razonable pensar que los israelitas vieron aquella representación celestial en lo alto de la atmósfera sobre sus cabezas y del tamaño mismo de toda la montaña, toda alumbrada y transparente en brillante luz” (Gill, Commentary). 

Este pueblo iba recibiendo en su historia experiencias espirituales muy bonitas que les servirían, si las usaban, para refrescarse espiritualmente en el tedio y el calor del desierto, y cuando las cosas no fueran del agrado de ellos. La gracia de Dios va poniendo en nuestra biografía momentos de mucha belleza, que si no son más abundantes, son algunos que se recuerden con gratitud. Ellos no vieron el rostro de Dios pero el lugar arriba donde estaba era muy hermoso y emblemático, superior a cualquier paraíso. Podrían llevarse el cielo con ellos pero sólo en la memoria, dentro de la experiencia, y con gratitud recordarlo. Aunque hicieron pasar malos ratos a Dios, y ellos también los pasaron, a pesar de todo, leyendo lo que escribieron, podrían sonreír, aun de su misma testarudez y deslices, y darles a los demás motivos para envidiarles a su Dios.