martes, 15 de octubre de 2013

Investigando al pastor y sus ayudadores

Salmo 64: 2,6
“…hacen una investigación exacta”.

O completa, perfecta. David se llegó a enterar de la conspiración (o insurrección) que tramaban contra él y el peligro que existía en que tuviera éxito. Este varón teniendo treinta valientes con él y otros muchos que lo defendían, incluso un sistema de seguridad que le informaba de lo que pasaba como puede verse aquí, clama a Dios como si no tuviera a su favor ni un solo hombre. Es que él sabe que "en vano vela la guardia" si Dios no guarda la ciudad. 

Aquí describe cómo empieza una conspiración (v. 6). Preguntan iniquidades, no cuántos hombres lo rodean sino los pecados que pudo haber cometido para arruinarle su reputación, para que una vez deshecha la imagen suya pierda el apoyo de sus compañeros y que no lo vean como un varón santo, con sanos propósitos ante Dios sino como un engañador. ¿No hicieron lo mismo con Jesús? ¿Con los apóstoles? (Jn. 7: 47-52; 9: 24; Mt. 27: 63,64). 

Desgraciadamente esto que se ve entre los partidos políticos opuestos que luchan por el poder también aparece en la iglesia; hombres que hacen una investigación espiritual,  moral, exacta de los siervos de Dios para hallar pecados en su persona, familia o trabajo, con los cuales echarle del liderazgo espiritual. Oh Dios, si no fuera porque nuestros caminos son agradables a ti, ellos hubieran logrado lo que quieren, buscaron y buscaron y no hallaron, entonces se volvieron a nuestros colaboradores y a ellos los acusaron de hipócritas y falsos. El testimonio nuestro hubiera sido arruinado pero dijeron toda clase de mal mintiendo. Señor que esos perversos que has echado de entre nosotros no regresen más, que no surjan otros como ellos y que tu pueblo sea sencillo de corazón para cuando alguno peque sea amonestado y no destruido.