jueves, 10 de octubre de 2013

Dijo el necio, quiero decir el ciego, no hay Dios


Salmo 53: 1-6
 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad;
No hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.  ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Dios no invocan? Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo, porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti; los avergonzaste, porque Dios los desechó. ¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel”.

“Dijo el necio en su corazón: No hay Dios”.  (1) Un comentario social. ¿En qué necio piensa? En los explotadores, los que devoran el trabajo ajeno (v. 4), como si no existiera Dios en Israel (v. 6). No habla aquí de las deportaciones que conocemos sino de puñados del pueblo, familias, individuos que eran exilados o esclavos en otras tierras, quizás. Un aspecto de lo que hoy consideramos la fuerza laboral inmigrante. David anhela que los exiliados regresen libres a la comunidad de Israel. Suspira por las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Ahora nota la extensión que el Espíritu Santo le da. La poesía como profecía va más allá del contenido social y presenta el espiritual, es profecía porque el Espíritu Santo le habló a David sobre la corrupción de la naturaleza humana y su inhabilidad para buscar a Dios (v. 2); la falta de la práctica de la existencia de Dios en el mundo, por sus pasiones pecaminosas, por falta de entendimiento (v. 2), de las realidades espirituales y su alejamiento total de su existencia; que solo piensan en lo terrenal. La conexión entre los v. 1, v. 3, tiene que ver con la apostasía y la deserción de Dios o el abandono de él, y sus leyes, para hacer iniquidades; se ve en que no oran, "a Dios no invocan" (v. 4) y los "cautivos" son quizás los que están cautivos por sus deudas. No hay Dios en las clases poderosas de la nación de Israel.

El Nuevo Testamento es el que lleva este análisis a la humanidad en general. Este es un ateísmo práctico y una separación de Dios de todos los renglones de la vida; una proverbial irreligiosidad de la clase secular y pudiente del país. Dios, nos ayude a salir de esa triste situación económica definida como cautividad.

Por último, Cristo y los cristianos son las mejores pruebas de que Dios existe. Venido Cristo al mundo ya nadie puede con razón negar la existencia de Dios porque mirándolo a él es mirar a Dios (Jn. 14: 8, 9); nadie nunca ha visto a Dios; pero Jesús trajo todas las evidencias necesarias para probar que Dios existe (Jn. 6: 46), que contesta la oración, que hay diablos en el mundo, que existe la resurrección, y que hay juicio por los pecados, porque fueron juzgados en la cruz. Cada cristiano es una prueba de la existencia de Dios, y todas las doctrinas que convergen en su salvación demuestran la existencia de Dios; Dios está diciendo siempre quién es en la experiencia  cristiana. No hay necedad tan grande que ponerse enfrente de un cristiano o vivir con él o ella y decir que no existe Dios.