viernes, 3 de mayo de 2013

Spurgeon, un libro viejo con forro nuevo


“Veamos, la teología que lo preparó desde su juventud. En esto podemos ver con claridad la divina providencia formando su vida. Creció en un lugar que fue un remanso en Inglaterra. En el condado de Essex en el Este de Anglia, donde nació, fue una de las más influyentes partes de la nación, sin embargo no lo es hoy en día. Spurgeon asistió a una no muy conocida escuela, y nunca fue a la Universidad. Entre sus mejores maestros se encontraba su madre, y la señora María King, una cocinera en Newmarket, que amaba  ‘la buena y fuerte doctrina calvinista’. En una de sus muchas referencias a la señora King dijo ‘aprendí mi teología, la cual nunca me ha apartado, de una anciana cocinera en la casa donde yo me crié. Ella era capaz de hablar de las cosas profundas de Dios. Aprendí más de su instrucción que de cualquiera otra persona que he conocido después’.

“La reciente literatura publicada en Londres no llegaba hasta él. Sin embargo en ese momento, en circunstancias tan restringidas, fue un ávido lector; primero que todo de la Biblia misma, y entonces como él escribe ‘me levantaba junto con el sol para tener tiempo suficiente de leer esos libros llenos de gracia y buscar al Señor’. ¿De qué libros hablaba? La mayoría de ellos tendrían unos 200 años de escritos, y fueron los que su propia madre le recomendaba, y de esa clase de literatura halló muchísima en el hogar de su abuelo". Los libros a los cuales se refería fueron los de autores puritanos, aquellos ministros que una vez trabajaron en esa parte de Inglaterra. Devorando aquellas obras Spurgeon llegó a la seguridad, como él mismo diría, ‘la escuela de los puritanos contiene más de la verdad del evangelio que cualquiera otra desde los tiempos de los apóstoles’.

“La razón por la cual Spurgeon amaba tanto esos libros, fue por su énfasis evangelístico. Los puritanos trabajaban constantemente en la conversión y salvación de los perdidos, y Spurgeon dijo que en ese asunto eran los mejores en la lengua inglesa. Así que tenemos este cuadro, que mientras la mayoría de la gente en esa época leía a los autores que estaban de moda, había un joven en el Este de Anglia que prefería leer a Joseph Aleine, Thomas Brook, William Gurnall, John Bunyan, y muchos otros que pertenecían al siglo XVII. De esas fuentes Spurgeon abasteció su mente, con tales verdades que habría de poner en uso durante todo el tiempo de su ministerio. Un día a alguien que visitaba su oficina, él señalando hacia los libreros llenos de estas obras le dijo ‘los he predicado todos’. En cierta ocasión uno de sus oyentes en Londres refiriéndose a Spurgeon dijo lo siguiente, ‘es un libro viejo con nueva encuadernación’ o ‘ un libro viejo con forro nuevo’" (Héroes Ian Murray, pags.270-272).


Spurgeon: “Salas de Conciertos y Costosos Clubes