viernes, 24 de mayo de 2013

Saulo, imitado por los cristianos novatos


9:1-19
(Hch.22:6-16; 26:12-18)
1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,  2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. 3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;  4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5 Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.7 Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.  8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, 9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió. 10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. 11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, 12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. 13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; 14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; 16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. 17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. 19 Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. Y por varios días estuvo con los discípulos que estaban en Damasco”.

De todos los apóstoles, la conversión a Cristo y llamamiento al ministerio, es de Pablo de quien más conocemos. Este capítulo presenta sus primeros días como cristiano y predicador. Pablo siempre le dio mucha importancia a su conversión y llamamiento, los cuales a menudo relató ante las autoridades judías y romanas para explicarles porqué predicaba a Jesús y porqué se consideraba apóstol para los gentiles.

Para Lucas es importante mostrar detalles de quien era Saulo y cómo ocurrió su conversión, no por simpatías personales hacia él sino porque era una necesidad por causa del evangelio que él predicaba; dándole fuerza a su vocación apostólica porque había “visto al Señor” (1Co.9:1), le abría puerta para la salvación de los judíos que tanto importaba a Saulo, y le justificaba su predicación dentro del mundo gentil (22: 20, 21). Hay que entender, pues, el contexto donde nace espiritualmente Pablo y la proyección misionera con el evangelio, para darse cuenta por qué era necesario que se presentaran sus credenciales espirituales.

¿Qué fue lo más importante de su conversión? Me parece que el hecho que haya visto al Señor Jesús y que éste lo llamó para que le predicase. La intervención de Ananías tiene como objetivo tener un testigo de la aparición de Jesús a Saulo, y que por su medio se le comiencen a abrir las puertas de la iglesia.

Que el relato tiene esa intención lo demuestran las preguntas que Saulo le hace al Señor, primero para identificarlo, ¿quién eres Señor?, a lo cual se le responde que ¡Jesús!, y la otra, ¿qué quieres que yo haga?, (añadido aquí en los manuscritos de Occidente. Original en el relato del cap. 26) para indicar la vocación que va a recibir, la tarea apostólica que después tantas veces quisieron negarle (vv.5,6). Esa es la visión del propósito del relato y como está confeccionado, pero eso no nos diría mucho si no lo meditamos en partes para sacar las enseñanzas espirituales que Dios nos da.

Nota que en realidad los perseguidores de la iglesia aunque la asolen (8:3; 9:21) siempre van perdiendo (v.5) porque Cristo es soberano e indestructible, y quien persigue la iglesia lo persigue a él; los cristianos pueden perder sus hogares, sus libertades y sus vidas pero esto no matará la iglesia y aquellos que le causan semejante daño se lo harán más a sí mismos que a ella. Ten en cuenta la iglesia perseguida en distintos países del este de Europa, Asia o África, ¿no están ahora más vigorosas y numerosas que nunca?

Los que se convierten a Cristo inmediatamente deben pensar qué pueden hacer por la iglesia (v. 6), la cual han dañado o ignorado, porque es justo que uno restaure el daño que le haya hecho al cuerpo de Cristo y  se ponga a disposición de Dios como se puso a disposición del diablo antes de conocer a Jesús (Ro.6:13). Inmediatamente no hizo nada sino hasta que se unió a la iglesia. No vemos que Saulo saliera del camino a predicar. Tuvo que ser recibido por la iglesia y bautizado. Uno puede servir al Señor fuera de la comunión de los santos pero eso no es normal. El Señor le dijo que se esperara. En ese momento no le dijo ni una palabra sobre su futuro misionero. Al otro día quizás, o después de varios días. Se adentraba en su futuro conociendo el camino pero no lo que le esperaba. En su momento el Señor te dirá lo que debes hacer y por dónde tomar. Amén.

La primera ocupación de un cristiano es orar (v.11); Saulo hará muchas cosas para Jesús y para el bien de la iglesia, tendrá muchas experiencias como cristiano, maestro, evangelista, misionero, teólogo y escritor, pero antes de llegar tan lejos, a  España, y al tercer cielo arriba, empezó orando, por su pasado pecaminoso, su presente y su futuro. Si no oras no llegarás muy lejos. Esa es la prueba de una real conversión. El Señor le quitó el miedo y la duda a Ananías diciéndole que Saulo estaba orando. Si hubiera estado leyendo, visitando, predicando, no le habría dado tanta confianza como que oraba.

Mira que aunque un pecador conozca a Cristo fuera de la congregación, el Señor le busca algún hermano que lo ponga en contacto con ella, para que le ministre la palabra y las ordenanzas. Ananías lo bautizó. Inmediatamente se identificó con la comunidad cristiana en Damasco, un hermano que le muestre amor y hermanos para que ame.

Desde un principio el Señor le comunica a Saulo que lo está llamando a un ministerio exitoso pero muy costoso (v.15). Saulo, que también es Pablo, siempre supo que sus sufrimientos formaban parte de su rotundo triunfo, que no podría ver la corona sobre su carrera ministerial si no padecía luchando por ella; llegaría a la presencia de reyes y de los hijos de Israel pero pagaría el precio con persecuciones, azotes, apedreamientos, robos, etc.  Su ministerio sería de mucho dolor.

También sabría que cada paso que diera, si las cosas le salían mal, como en Filipo, (pero hubo conversiones) esa era la voluntad del Señor, y también su camino hacia el triunfo pastoral. La batalla por causa de Jesús y de la doctrina del evangelio era su trabajo. Luchaba en oración, con la palabra y con la pluma. No se desanimó porque sabía que si el Señor le daba grandes privilegios y una tarea imperial, él lo capacitaría para ello y lo acompañaría adonde fuera. No miraba sus derrotas como un fracaso, por eso cuando exhalaba sus suspiros decía: “derrumbado pero no vencido” (2 Co.4: 9,10). No hubo otro apóstol que tuviera que enfrentar tanto las fuerzas del mal como este querido ministro, por eso declaraba que no ignoraba sus maquinaciones (2Co.2:11); y fueron tantos los enemigos humanos que su ministerio produjo, que llegó a la convicción que tenía en contra suya a Satanás con sus huestes, y que aquellas oposiciones eran gobernadas por el príncipe de las tinieblas y sus malvados aliados invisibles en el aire (Efe.6:12).

Todo esto se le dijo antes de comenzar, apenas hubo sido bautizado, como un miembro nuevo en la iglesia. Y en su medida, cada cristiano, si quiere tener alguna utilidad en la iglesia tiene que saber que se enfrentará a enemigos espirituales muy poderosos que procurarán hacerle abortar todo lo bueno que emprenda, y que retroceda hasta una posición que no ofrezca ningún problema al diablo. Si le tienes miedo al diablo, entonces no entres al ministerio, y si entras, espera que te salga al frente y trate de muchas maneras ponerte bajo sus pies. Señor, bendice y acompaña a tus siervos leales, aquellos que procuran llevar tu nombre, no el de ellos, por todas partes del mundo, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres por el cual podamos ser salvos (4:12). 
Sepan todas estas cosas los experimentados cristianos y los novatos. Amén.