sábado, 11 de mayo de 2013

Actitud anímica del predicador


Marcos 11:12-14; 20-24
"12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. 13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. 14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. 20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. 21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. 22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. 23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá".

La intención de Jesús no es una enseñanza simbólica sobre la esterilidad espiritual sino para que tengan fe en Dios (v.22); tal vez porque los discípulos pensaban en sus trabajos; las lecciones sobre la higuera estéril están relacionadas con el ministerio de la predicación de ellos; les estaba enseñando que más importante que tener éxito en los trabajos es la vida de oración con fe, para rogar y esperar, una actitud anímica de entusiasmo, mental y espiritual adecuada, de seguridad y convencimiento en el triunfo de la Palabra; para que eviten la agonía inútil por aquello que va a germinar y no ayuda para nada en el crecimiento de la semilla sino que más bien retrae la bendición sobre el trabajo, disminuye las fuerzas y se empiezan a incubar pensamientos de deserción; no se puede trabajar de modo duradero si se pierde esa actitud. 

La fe que llevan los sermones se origina cuando el predicador está de rodillas. Uno pensaría que la maldijo para dar una lección sobre la esterilidad espiritual, repito, pero no fue así, él sabía que no era tiempo de higos. Fue una lección de fe,  y hablarles del ánimo que deben tener los futuros predicadores, para darles confianza en la exposición de la Palabra. Les está transmitiendo a los apóstoles la fórmula de cómo reponerse al desánimo; con ruego y fe (meditar en; Mt.6:31; Luc.8:46; 9:10);  y  eso fue lo que dio el exitoso impulso al cristianismo hasta el día de hoy.