viernes, 10 de mayo de 2013

Uno puede andar con los pies hacia el cielo pero ir con el corazón hacia el infierno


Hechos 7:39,40
“39 al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto, 40 cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.Y en sus corazones regresaron a Egipto".

Dice Esteban que el pueblo de Israel con ocasión del incidente del becerro de oro, "en sus corazones se volvieron a Egipto" y pidieron dioses que fueran "delante" de ellos. ¿Qué te parece? Esa era una forma distinta de apostasía, se hallaba en ciernes, en su origen, no en una etapa avanzada como en otros tiempos cuando abiertamente quisieron regresar a Egipto (Num.11:4,5); ahora no hablan de las supuestas comodidades que allá disfrutaron, verbalmente no hablan de regreso sino de avanzar, de proseguir en los pasos de Moisés, de continuar hacia donde se dirigían. Sólo de labios; a quién ellos proponían que los dirigiera hacia la meta no lo haría, jamás arribarían al monte Nebo si el becerro de oro era el supremo guía de ellos. 

¿Podría la nube estar con el becerro de oro? ¿La columna de fuego iría enfrente de noche si el caudillo no era un hombre santo sino un trozo de metal bruñido, alguien a quien no le importara la espiritualidad, la moral, la obediencia a la ley en el pueblo? No, la presencia de un ídolo al frente de la congregación atrofiaría completamente la gloria de Dios y ella se apartaría definitivamente de ellos aunque continuaran en apariencia dirigiéndose hacia donde él quería. ¿Cómo alguien, idolátricamente conducido hacia el mismo destino que nosotros podrá llegar? No basta con la idea de ir, con las intenciones ni con una supuesta buena voluntad. La apostasía puede no hallarse en los pies ni en los labios pero sí en el corazón. Uno puede seguir andando con los pies hacia el cielo pero ir con el corazón hacia el infierno; y quien ande de ese modo en algún punto determinado sus pasos seguirán los impulsos del corazón porque no es posible avanzar con los pies y retroceder con el corazón.