martes, 14 de mayo de 2013

Envuelve tus pecados en una bolsa de fe


Hebreos 7: 23-25
"Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de El se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos".

Es mejor que  la traducción de “salvar para siempre” si se traduce  “completamente”, que de acuerdo al sentido del contexto encaja mejor y da la idea de plenitud más que de tiempo. El autor de Hebreos enfatiza la "perfección" o suficiencia de Jesús, se esfuerza en demostrar que es "perfecto" y puede perfeccionar a los que por él se allegan a Dios (5:9; 7:19; 7.28; 9:9; 10:1; 10:14; 11: 40). Somos hechos perfectos ante Dios no porque seamos realmente perfectos sino considerados perfectos, vestidos del Señor J.C.  La idea en Pablo no es que seamos hechos perfectos sino "justificados", que es lo mismo, y  no se esfuerza en demostrar para los gentiles que Cristo es perfecto sino que es suficiente, que también es lo mismo pero con otra palabra. Oh, no busques a nadie más ni nada más. No son tus ofrendas las que te salvarán, sino él como ofrenda (10:10, 14, 18); no es tu sentido de perfección lo que te recomienda a Dios sino tu imperfección, para que lo busques y lo halles; pon en tu cabeza eso, Cristo es suficiente, no hacen falta ofrendas, sacrificios repetidos ni otra persona. Es nuestro único mediador entre Dios y los hombres (1Ti. 2: 5, 6).

Si entendieras esto completamente estarías en paz y satisfecho sin buscar algo más para acercarte o ser recibido por Dios. El no necesita tu ayuda ni la de otra persona, se basta para ocupar su lugar completamente a favor de los hombres. Jesús basta; ni una gota de sangre sino la suya, un torrente limpio, ningún suspiro, sino los suyos, ninguna lágrima sino la suya, ningún sudor sino el suyo, ninguna obra sino la suya; él es "el todo". Oh, acude a Dios por medio de Jesús que es más que lo que puedas hacer, más que cualquier religión, hazlo tu sacerdote hasta la muerte.  Es suficiente poderoso para salvar, perpetua y suficientemente, no a los buenos, justos y completos sino a los pecadores.
¿Qué tienes que llevar a él? Ninguna ofrenda, ningún sacrificio sino tu pecado, todos, no dejes ninguno, envuélvelos en una bolsa de fe y carga con él para verterlo en su presencia, y él al oírlos se encarga de ellos, los confiesa al Padre y pide misericordia y perdón para ti y lo obtiene sobre la base de su propio sacrificio y tú puedes volver a tu lugar en paz y reconciliado sin ningún pecado sobre tu conciencia, hecha ya limpia.