martes, 14 de mayo de 2013

La obra de Cristo es una fortuna


Éxodo 39:15,16
Y en el pectoral hicieron cadenillas de oro puro en forma de cordones trenzados. Hicieron también dos engastes de filigrana de oro y dos anillos de oro, y pusieron los dos anillos en los dos extremos del pectoral”.

Filigrana, como dice la Biblia de las Américas,  es una obra muy fina y delicada de hilos de oro y plata. ¡Dios mío!, este hombre, el sumo sacerdote, estaba vestido de oro, era una fortuna lo que se ponía y ¿qué vale más que Cristo? Cristo es mi fortuna y mi tesoro. ¡Cuánto oro y diamantes! Cada creyente puede decirle, “tú eres mis joyas”. Y lo mismo a sus doctrinas de salvación. Cualquiera de ellas, la justificación, expiación, redención, elección, predestinación. Si conociéramos más a Jesús estaríamos en este mundo, más satisfechos de lo que vivimos; si estamos en él, tenemos este tesoro aunque seamos “vasos de barro”. Oh que no miremos su obra como poca cosa como si fuera algo barato. Gracias Señor por tu encarnación, por tu pobreza en el pesebre, por tu misericordia y bondades, por tus lágrimas, tu sudor de sangre y por tu muerte en la cruz, y por tu pobreza con la cual somos enriquecidos (2Co.8:9).