miércoles, 22 de mayo de 2013

El pastor que se jubila y la iglesia que deja


Josué 19:49,50
Y después que acabaron de repartir la tierra en heredad por sus territorios, dieron los hijos de Israel heredad a Josué hijo de Nun en medio de ellos; según la palabra de Jehová, le dieron la ciudad que él pidió, Timnat-sera, en el monte de Efraín; y él reedificó la ciudad y habitó en ella”. 

Por medio de Eleazar se los dijo, del mismo modo que Hebrón le fue dado a Caleb (14:6). El nombre de la ciudad tiene dos significados, “porción abundante” y “un lugar en el sol”. ¡Qué bonito esto! ¿No se lo merece? ¿No ha luchado tanto? ¿Por su medio Dios no ha dado a todos más de lo que él pide? Recompensaron a su héroe, a su hermano como compañero, amigo, a su veterano combatiente, el más viejo de todos, a un santo varón de Dios. Oh que la iglesia haga lo mismo con sus buenos pastores (1Co.9:7), especialmente cuando se retiran y se acaba la contienda. 

El no dijo, "me retiro, mi futuro es vuestra historia, denme algo, lo merezco ¿no?". No pide recompensas, sino que Dios le dijo que no fuera a vivir apegado a alguna familia. El no lo pidió, ellos conforme a la Palabra de Dios se la dieron. Y una herencia inferior a la de todos porque ellos no tuvieron que reedificar sus casas y sus muros, las hallaron nuevas y listas para su uso sin embargo, contento con lo que tenía, tuvo primero que reconstruir su vivienda antes de asentarse con su familia en ella. La iglesia debe pensar en el pastor que tras años de trabajo se retira y no dejarlo con las manos vacías, que sienta que han sido ingratos o que mejor hubiera trabajado otra cosa hasta su jubilación.