viernes, 10 de mayo de 2013

Perder el tiempo, creyendo, no es estar viviendo inútilmente


Hechos 7:32
"Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob." Moisés temblando, no se atrevía a mirar". 

Qué sorpresa se llevó Moisés aquel día pues no esperaba encontrar a Dios. Habían pasado cuarenta años pensando que su vida no tenía ningún uso, que vivía inútilmente, y ahora se da cuenta que no. No es tan importante aprovechar cada momento como creer cada momento. La vida humana no es creada como una máquina utilitaria sino como un ser para la fe. Perder el tiempo, creyendo, no es estar viviendo inútilmente.  La vida pragmática, puede que en su corazón sea, incredulidad. Oh Señor, enséñame a perder el tiempo (Efe.5:16) no en frivolidades , sino creyendo, no tanto hacer algo en cada momento sino en creer cada momento; dos días haciendo tú, no yo, compensan y superan a mil que haya perdido obrando pero no creyendo. ¿Cuándo aprenderé que el que cree no debe apresurarse, que la mejor obra es fe y estarse quieto y creer en Dios? (Isa.28:16; 2Cro.20:17). 

El apóstol citando el texto de Isaías le hace una variación al escribir "avergonzado" en vez de "apresure"; cita el pasaje pero lo adapta a la iglesia cristiana (versión griega), a la salvación, al testimonio en tiempos difíciles y al juicio final, dándole una dimensión de refugio eterno. De todos modos, la fe es el ejercicio de la paciencia y estar esperando en Dios es vivir creyéndolo. Estar "quieto" no es estar inmóvil sino quitarse el miedo creyendo y no meter nuestras manos a fin de permitirle a Dios que él haga las cosas.