jueves, 27 de noviembre de 2014

Para que nadie ponga mala cara ni refunfuñe

                              (ACCION DE GRACIAS)
Números 33:53,54.
“Y heredaréis la tierra por sorteo por vuestras familias; a los muchos daréis mucho por herencia, y a los pocos daréis menos por herencia; donde le cayere la suerte, allí la tendrá cada uno; por las tribus de vuestros padres heredaréis”. 

Contentos con la Suerte. Hoy es día de acción de gracias a Dios. Seguramente tenemos más cosas que agradecer a Dios de las que pensamos. Uno recuerda más las cosas malas que las buenas, pero siempre son más las buenas que las malas. Alguien dice “he tenido suerte” “si la suerte me acompaña”. Aquí veremos por qué Dios le dice al pueblo que se reparta la tierra conquistada echando suertes y que dice la Biblia sobre la suerte.

Dios les da la tierra, ya les dice que es de su propiedad pero la distribución de cada tribu se hizo echando suertes, toda la tierra alcanzaba para todos. Dios no dijo: Rubén ven acá, Zabulón ponte allí, Neftalí ve para allá, por fuera Dios no intervino. No usó su dedo. No le habló a Josué. Le dijo que echaran suertes porque Dios conoce lo inconformes y mal agradecidos que somos que siempre pensamos que merecemos más de lo que nos da, con el propósito de que nos conformemos y estemos contentos cualquiera que sea nuestra situación. Por eso Dios esconde su sabiduría y providencia detrás de lo que llamamos suerte o casualidad. Las circunstancias nos llevan a un lado o al otro y usted no puede ver directamente a Dios, está dirigiéndolo todo pero no te permite verlo hasta que esté contento con lo que le da y donde se lo da. 

Por ejemplo, dónde vamos a vivir y la iglesia a donde nos lleva. No nos gusta el país, la ciudad, le hallamos defectos a la gente, a los vecinos, al clima, a los huracanes, los tornados o las nevadas. La casa no nos gusta sino la de algún vecino. Un poquito de envidia. Y con la iglesia nos pasa lo mismo. No nos gusta mucho, hallamos defectos a los hermanos, las cosas no se hacen como uno quiere. Y no disfrutamos lo que Dios nos ha dado. La mujer, los hijos, la ropa, la comida, el sol, la luna, las estrellas. Detrás de la suerte y las circunstancias se halla Dios, el hombre echa la suerte pero la decisión de ella es de Dios (Pro.16:33). Se echan suertes para que nadie ponga mala cara ni refunfuñe (gruñir, renegar). De gracias en todo y no sea inconforme. Las cosas pudieron estar mejores pero también peores, y cuando pasa el tiempo y se suma y resta todo, y hacemos un balance imparcial y lo que aprendimos, vemos que todo estuvo bien y hay más cosas que agradecer que lamentar.