domingo, 9 de noviembre de 2014

Puedes usar ropa barata para ir a la iglesia

Santiago 2:1-7
"Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y vestido de ropa lujosa, y también entra un pobre con ropa sucia, y dais atención especial al que lleva la ropa lujosa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado". 

Ten en cuenta que la primera referencia a esta epístola se tiene por Orígenes, alrededor del año 253, y estas palabras, parecen tener en mente a congregaciones probablemente “cristianas” por largo tiempo establecidas y con historia en asuntos judiciales. La carta realmente no parece una carta sino una confección de lo que pudo haber sido la predicación de Santiago, y aunque es una aventura pensarlo, quizás fueron notas tomadas por uno de sus discípulos oyentes. La variedad de temas hace pensar eso y muestran un documento fracturado por asuntos.


Parece que hayan sido escritas un poco después del período paulino, cuando las iglesias solamente se llenaban con "lo pobre y lo necio del mundo" mientras que aún no había muchos nobles ni ricos como asistentes a las reuniones. O como se ve parece que los destinatarios son judíos y no iglesias gentiles. Indican las palabras un triunfo y que el evangelio estaba penetrando las capas más altas de la sociedad. Se nota como un sentimiento de inconformidad y de no aceptación por parte de los pobres hacia los nuevos visitantes; acentuado por la parcialidad de algunos pastores que estaban encantados por tener tan distinguidos oyentes en la reunión y no prestaban atención a los que venían vestidos con ropas corrientes. No es una condena al uso de anillos, corbatas y oler bien. La ropa no importa si se llega a la reunión vestido del Señor Jesucristo (Ro.13:14); y con todo que el domingo en la bella congregación de Jesucristo cada uno se vista con decoro (1Ti.2:9) no de modo provocativo, y no importa que la ropa sea barata si está limpia y no andrajosa, si viene como el gadareno, tranquilo, bañadito, peinado, “vestido y en su cabal juicio” (Mr.5:15), de modo que los que llegaron primero le digan, “ven siéntate a mi lado”.