martes, 10 de junio de 2014

Qué hacer con los malos momentos entre mentirosos



Salmo 120:5-7
"¡Ay de mí, que moro en Mesec, yhabito entre las tiendas de Cedar!  Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz. Yo soy pacífico; mas ellos, así que hablo, me hacen guerra".

"El salmista arriba a lo que es la plena descripción de los que son sus lamentos y su ay de mí; es como si hubiera tenido que habitar con Mesec o en las tiendas de Cedar. Muy poco se puede decir acerca de estos dos nombres sino que era gente de guerra. Ambos son mencionados, uno como hijo de Jafet (Ge. 10:2) y el otro, Cedar, como hijo de Ismael (Ge. 25:13). Ambos nombres están conectados con pueblos violentos, Mesec con un pueblo violento del Asia Menor, y  Cedar con una tribu de nómadas conocida por sus héroes y arqueros (Isa. 21:17) y que habitaban en la vecindad de Hazor (Ge. 49:28-30). Ambos pueblos estaban separados geográficamente del salmista y sólo les sirvieron como tipos de sus enemigos". (The Broadman Bible Commentary). Todo el salmo está dedicado a cantar sus malos momentos entre mentirosos. Para Dios también esa clase de sufrimientos es importante. Reconocer que es suyo que digan “toda clase de mal” contra vosotros, mintiendo. Los chismes y los inventos nos quitan una porción de gloria humana que Dios sustituye con la suya. Entonces que nos quiten esos dientes  y mordidas los trozos que apetezcan. Se quedarán con las ganas que lo que dijeron fuera verdad.