miércoles, 4 de junio de 2014

Cuándo el pecado está verdaderamente oculto

Salmo 32:1
“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado”. “Transgresión perdonada, pecado cubierto”. 

Consiste en una bienaventuranza que eso le pase a alguien. David habla para otros lo que él sintió, lo que Dios le dijo y lo que aconseja. La situación personal parece ser el pecado de adulterio que cometió con la mujer de Urías. El pecado es verdaderamente ocultado cuando es perdonado porque ya Dios no lo mira más, como dijera el profeta, los pone sobre sus espaldas donde no los vea (Isa. 38:17). O los ahoga en el fondo del mar (Miq.7:19). Lo importante no es cubrirlo de los ojos de la gente sino de los de Dios. El pecado se disfruta pero no hace feliz. La doctrina que hay detrás de cubrir el pecado se llama justificación, cuando el pecador es cubierto con la justicia de Cristo. Adán no fue justificado cuando él trató de cubrir su vergüenza con hojas de higuera sino cuando Dios con pieles lo tapó. Es una felicidad ser perdonado; es bienaventurado a quien Dios borra de su conciencia la iniquidad e inscribe su nombre en el libro de la vida del Cordero. David al fin descubrió su iniquidad ante Dios pero ante los hombres quiso ocultarla. Y el que oculta su pecado por sí mismo, no prosperará (Prov. 28:13). Dios es quien cubre el pecado y la desnudez, no con hojas de árboles  sino con la piel de Jesucristo. Si lees el v.5 lo confiesa, “no encubrí mi iniquidad”.