jueves, 19 de junio de 2014

En la iglesia cristiana es distinto, hay mujeres valiosas


Eclesiastés 7:25-29
He aquí que esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razón; lo que aún busca mi alma, y no lo encuentra: un hombre entre mil he hallado, pero mujer entre todas éstas nunca hallé. He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones”.

Ver Proverbios 22:14 y v.28; pero todos esos versículos juntos se articulan y explican mejor unos con los otros. Entre las locuras y desvaríos que ha hallado Salomón, que tuvo 500 esposas y otro tanto amantes, no encontró una sola que fuera sabia; bellas sí, todas, jóvenes, pero no sabias; y horriblemente atractivas de modo que sólo el hombre temeroso de Dios, y sólo por temor a él escaparía  de sus furiosos encantos; Salomón estuvo con todas, supuestamente,  y además de placer y decepción no encontró en el espíritu y la inteligencia de alguna cierto encanto. Le fue más fácil hallar una aguja en un pajar.  Sin embargo, tuvo excepciones que no menciona, por ejemplo, ¿y la sulamita que el sol miró, según dice en Cantares? Andaba ella desesperada porque no llegaba y se cansó de mirar por las celosías, porque no vino. Por algo habrá sido.   No eran capaces, según él, de hablar una hora algo interesante si no se trataba de peinados ostentosos y ungüentos para la piel y perfumes para ropas y cuellos. 

La palabra pesando no se halla en el hebreo, se deduce del mismo modo que comparando una cosa con otra, arreglando una con otra y reflexionando una y otra. Y dentro de aquellas “perversiones” y artimañas e invenciones que comenté más abajo, que son las posibles traducciones, se encuentra el tortuoso sexo caído. Pero mujeres redimidas por Cristo y letradas como profetisas hay, útiles diaconisas que lavan los pies de los santos, visitan a los presos y son capaces como Priscila, de entender doctrina y corregir a algún Apolo corto en teología. Yo las he hallado y el apóstol también.