miércoles, 25 de junio de 2014

Caerse desde el púlpito, diría Spurgeon


Isaías 14:9-11
"¿Tú también te debilitaste como nosotros y llegaste a ser como nosotros?". 

Esto se lo dijeron al rey  de Babilonia cuando murió y encontró en el infierno los muertos que él mató.  Este texto lo usó Spurgeon predicándoles a sus estudiantes en el colegio de pastores. ¿Tú también pecaste como nosotros, te trajeron aquí los pecados que nos condenaste, te debilitaste y caíste en la misma miseria que nosotros? Señor que yo no me debilite; ya muchos a los que he predicado están en el infierno por incrédulos y apóstatas; yo no quiero que me digan ellos allí a mí esas palabras, que me debilité como ellos, que los pecados a los cuales les invité que se arrepintieran y dejaran, yo mismo posteriormente rompí toda regla y los consumé. Fortaléceme en mi debilidad, oh Señor dame tu gracia preservadora. Yo no quiero ir allí donde están ellos sino que me esperen en el cielo mis amigos para darme la bienvenida (Luc. 16:9). Considérate santo apóstol no sea “que habiendo sido heraldo para otros vengas a ser eliminado” (1Co.9:27). “Ten cuidado de ti mismo” joven misionero, y “de la doctrina” “persiste en ello pues haciendo eso te salvaras tú y los que te oyeren” (1Ti.4:16); “acuérdate de la mujer de Lot” (Luc.17:32), y lo que le pasó por hacerlo. Pon los ojos en Jesús “el autor y consumador de tu fe” (He.12:2). Cuida tu cabellera Sansón, huye de las tijeras de Dalila. Y el siempre invicto rey de Babilonia fue recibido con sarcasmos en el infierno, después qué cayó desde la altura de su púlpito.