miércoles, 5 de diciembre de 2012

Jesús al día sobre las noticias políticas de su país


Lucas 19:11-27
 11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17 Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.  20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; 21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. 22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; 23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? 24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. 25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. 26 Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.


“Esta expresión es derivada conforme al estado de cosas en la provincia de Judea en tiempos del Salvador. Judea se encontraba bajo el dominio romano, habiendo sido conquistada por Pompeyo sesenta años antes de Cristo. No obstante nominalmente era gobernada por los judíos, quienes ejercían la autoridad bajo la supervisión de los romanos. Se hacía necesario que el príncipe oh rey recibiera el reconocimiento de su reinado por parte del emperador romano, y para que así fuera tenía que ir a Roma; o como se indica aquí para que el recibiera el reino, quiere decir la autorización para reinar. Esto había ocurrido varias veces. 

"Arquelao, el hijo de Herodes el Grande, en los tiempos del nacimiento de Jesús, fue a Roma para obtener la confirmación del título que su padre le había dejado para cuando le sucediera. Herodes el Grande, su padre, había hecho lo mismo anteriormente para asegurarse la confirmación delante de Antonio. Agripa, el más joven, nieto de Herodes el Grande, se desplazó hasta Roma para obtener el favor de Tiberio, y de ese modo ser confirmado en el gobierno. Tales ejemplos ocurrían con frecuencia en ese tiempo lo que hacía perfectamente comprensible la parábola que Jesús estaba componiendo. Aquí este hombre noble indudablemente se refiere al Mesías, el Señor Jesucristo que va a un país remoto para recibir el reino, esto es al cielo a la diestra de Dios, y recibir el poder para establecer su reino entre los hombres" (Barnes).

Jesús parece estar al día sobre las noticias políticas de su país, y aunque no se mezcla en ellas sus sermones sobre el reino reflejan la información que tenía. Los judíos inconformes con el reinado de Arquelao enviaron una comisión de ellos a Roma para evitar la confirmación de éste, que cuando lo supo y regresó ordenó que fueran ejecutados. El Señor no dice ninguna crítica política y social a esa noticia del día sino que dentro de ese marco informativo compone la ilustración parabólica que específicamente quiere transmitir. Las parábolas de Jesús algunas veces tienen como telón de fondo y materia prima, la política, el poder y el dinero. Y sobre esos tres importantes asuntos para toda la población, él tenía su criterio.

El cuerpo de la parábola que es la entrega de dinero metálico, oro o plata, expresada en libras latinas equivalentes más o menos hoy a un poco más de cuarenta dólares, para poner un negocio, y concluye con un juicio sobre el indolente (vv. 24-27); los otros versículos finales es un retorno para enmarcar su asunto dentro del suceso de la salida de Arquelao y su regreso. El marco sociopolítico puede ignorarse en la exposición de la parábola y la atención ganarla toda la distribución de dones y su uso.

Jesús sabiendo que ya está cercano el momento de "subir al Padre" (Jn. 20:17) extrajo una similitud de ese acontecimiento político para ilustrar como quien dice, su toma de posesión celestial, entre tanto sus discípulos quedarían encargados de sus negocios en la tierra para lo cual cada cual recibiría alguna cantidad de dones por medio de los cuales con inteligente desarrollo habrían de procurar el agrandamiento del recién comenzado imperio cristiano. Así surge esta parábola sobre las minas, similar a la de los talentos, y de ese modo con un fondo político económico ilustra su ascenso al poder de Dios y su futuro retorno para recoger las ganancias que hayan hecho aquellos administradores de la gracia, que él nombró.

Cada uno tendría que rendir cuenta sobre el progreso y prosperidad de lo que se le confió y recibiría de acuerdo a sus resultados, como puede leerse claramente, más que pagas, exageradas recompensas hechas a saber por la entrega de ciudades sobre las cuales ellos por medio del poder del Espíritu Santo y a través de los dones conferidos, habrían de ejercer autoridad, ganando distritos y poblaciones enteras, provincias y países para el  Rey ausente. Está claro y no hay que dudarlo que es un asunto de gracia recibida y recompensas inmerecidas otorgadas por el feliz propietario del dinero puesto en movimiento, quiere decir los dones multiplicados en trabajo arduo y sabio.

Jesús no se hace ilusiones que todos sus obreros contratados tomarán en serio su responsabilidad sino que algunos, no por mediocres pues dotados están sino por holgazanes, se comportarán inútilmente como si no pudieran hacer nada para engrandecer la obra de Dios; y a los tales los tiene en mente y les advierte con mucha anticipación que el regaño será severo y que no admitirá ninguna excusa porque si el que menos dotado estaba hubiera pensado un poco, o mejor dicho le hubiera importado un poco el crecimiento de la obra de Dios, al menos podría haber puesto el dinero en manos de otro y recibir intereses, eso es lo ínfimo que podría haber hecho, una delegación del puesto ocupado, la búsqueda de algún otro líder que lo reemplace en esa posición y haga en su lugar lo que él por cualquier razón personal prefirió que otro lo hiciera.

Este individuo anónimo, más que sufrir de indolencia, según Jesús, su inercia y desinterés en la expansión de la autoridad de su Señor, mostraba maldad y su despreocupación fue juzgada como si hubiera sido una oposición abierta al desarrollo. Paralelo al desprecio que el Rey le mostrará se encuentra la exclusión de su oficio y la visión de que otros habrían de encargarse de lo que una vez estuvo en sus manos y les harán ver a ese negligente, ya despojado te sus funciones, como sus vivas responsabilidades son transferidas y emigran para ser atendidas por algún colega con más entusiasmo y sentido de responsabilidad. Y toda la parabola es hecha, y es sólo imaginación,  como si recordara lo que leyó en el periódico, escuchó en la radio o miró en la televisión.