miércoles, 21 de octubre de 2015

La petición más difícil del Padrenuestro

Mateo 6:9-13
"Venga tu reino, hágase tu voluntad, el pan nuestro de cada día, perdónanos, no nos metas en tentación".  
SUDANDO SANGRE
Nota que de todas las peticiones que se hacen sólo una es material, secular, profana, temporal, todas las otras son religiosas, que conciernen a Dios, el alma, la iglesia, el perdón, el testimonio, etc. Esas son las cosas por las cuales debemos orar constantemente. La doxología, "porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén", no aparece en muchos manuscritos y muchas versiones de la Biblia la omiten, y tiene un fuerte gusto a las Crónicas sacerdotales del Antiguo Testamento. Sin embargo es cierta y muy hermosa. Omítanla si quieren, pero créanla.

La parte más difícil, quizás, del Padre Nuestro, es cuando decimos, “hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo”. Es cierto que nada podemos pedir que sea mejor y más conveniente que la voluntad de Dios, sin embargo ella no es fácil, aunque la imaginación suele agrandar las dificultades, que pudieran no hacerse reales jamás y después avergonzarnos de haberlas sufrido. Como nuestro Señor oró “mas no se haga mi voluntad sino la tuya” (Luc.22:44); y eso es lo que había enseñado a sus discípulos y ahora le tocaba a él poner en práctica esa parte de su famoso sermón del monte. Fue un momento difícil ya que el texto de esa crónica dice que se encontraba en agonía; le costó sudar sangre, quiso abrir alguna oportunidad, transitar otra ruta para la redención del mundo, porque se sentía humano, pero todos los caminos estaban cerrados, bloqueados por la voluntad de Dios, no existían, solamente le quedaba el que lo llevaría al monte Gólgota. 
Cuando se trata de cumplir la voluntad de Dios es el tiempo de dejar de ser solamente un platicador de las enseñanzas de Jesús, es el momento de vivirlas. La voluntad de Dios aunque es difícil también es segura y lo mejor que puede ocurrir en nuestra vida, sea dulce o sea amargo, sea aplaudido o sea vituperado, nos exalte o nos humille, nos aplaudan o nos abucheen. Hágase poco caso a los que critican nuestra decisión o situación. No hace falta la aprobación de ellos. Si es segura no merece que se tiente a Dios mostrando poca fe, con dudas, ni siquiera con preocupaciones, que se esconden muy despiertas y tapaditas debajo de los insomnios. Es lo mejor pero no fácil, con todo y todo lo que dice el experimentado Pablo que es "agradable y perfecta" (Ro.12:2). La palabra griega se pudiera traducir también que es buena y "aceptable", para las cosas que se piensa que no tienen remedio. Se necesita mucha gracia para hacer la voluntad de Dios, para aceptarla, no querer cambiarla y estar a gusto y alegre con ella.