miércoles, 7 de octubre de 2015

El viento entendió y se puso en calma

Marcos 4:39

“¡Cálmate, sosiégate!”. “Calla, enmudece”. 
CICLON JOAQUIN
No dijo: “cesa de soplar” “vuelve a tu sitio”, como si le pudieran oír; les habló como a los demonios (1:35), como si lo más peligroso fuera el ruido y no el ímpetu. Y el viento entendió que se le exigía la calma; y con dos palabras Jesús deshizo una situación atmosférica. No se revela aquí como el Salvador sino como el Creador (Col.1:15). Y que no sólo los diablos lo obedecen. Los ciclones se sujetan a su palabra.  Los evangelios nos presentan a Jesús, no mostrando conflicto con las leyes del universo sino manejándolas, para mostrar que no son ellas lo más grande que existe sino su voluntad, y que es gnosticismo, secularismo o lo que sea, achacarle eso a la “madre naturaleza” y no a nuestro Padre Dios; pero ¡cuidado! esas fueron sus credenciales y no su estilo de vida. Jesús, permítenos creer que tú puedes deshacer con dos palabras cualquier situación adversa, con sólo que digas “quiero” se cumplen tus deseos y nuestras oraciones.