martes, 20 de noviembre de 2012

Ánimo pastor, no tires la toalla


Job 1:10
“Y al trabajo de sus manos has dado bendición". 

Con amargura y envidia reconoce eso, porque delante del Creador y poderoso Jehová, él tiene que mostrarse como realmente es, una persona llena de odio y envidia hacia los santos que reciben las bendiciones que él jamás recibirá. El diablo sabe cómo Dios no nos bendice y por qué, pero miente cuando sin fundamento asegura que Dios no nos bendecirá. En eso no podemos hacerle caso. Dios bendice a quien quiere y cómo quiere y cuando quiere y eso no puede saberlo Satanás nunca. El propósito al decirle a un creyente que Dios no bendecirá sus trabajos es para desalentarlo, para quitarle el ánimo y hacer que se rinda, que abandone su profesión o la traspase a otro y se retire afligido y malhumorado contra el Señor porque le pidió bendiciones que jamás recibió. El desánimo es su punto de mira y si logra meternos eso en la cabeza, que Dios no quiere bendecirnos, logrará que abandonemos el trabajo que Dios nos ha pedido hacer.

Y ¿cómo Dios no va a bendecir una labor en la cual él  mismo los puso para realizarla? ¿Es acaso Dios un Amo que reparte sus faenas entre sus siervos y los destina de balde? El deseo de Dios al confiarnos un trabajo es porque tiene interés en que ese trabajo prospere no en que esté estancado porque él le niega la irrigación de su bendición y se burla de sus trabajadores abandonándolos a su propia suerte y fuerza. No creas que Satanás conoce la mente divina, y que eso que te dice que no vas a recibir bendición de Dios haciendo lo correcto, es una suposición mentirosa y abstracta por cuanto no has pecado para que tenga razón. Fortalécete en fe y cree en la Escritura que ha dicho que "nunca te abandonaré". No nos ha mandado a trabajar solos sino con su compañía, con la de su Espíritu Santo.

Contra las mentiras diabólicas encaminadas a que te retires de tu trabajo lo que mejor puedes hacer es clamar a Dios, ponte de rodillas y pídele al invisible que retire de tu vecindad y cercanía a los demonios que bajo órdenes infernales han sido enviados para con astucia y en silencio te descorazonen, y sin razón objetiva presentes tu dimisión. ¡Eso nunca! No podemos fallarle a Dios y Satanás quiere convertir la imagen de Dios en un retrato suyo, un déspota y arbitrario jefe que trata sin consideración a sus empleados. Ánimo pastor, no tires la toalla.