jueves, 15 de mayo de 2014

No le encontró una explicación a su pasado

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1:13-19
“Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia. Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia. Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia”.

“Sabeos”, es una tribu, generalmente mercaderes ricos, en el desierto de Arabia. En un espacio de 24 horas se quedó sin nada y sin nadie. ¿Dónde está Dios, su providencia, sus ángeles? No dijo: "Yo soy el mejor hombre del mundo ¿por qué me ocurren las peores cosas del mundo? Job probó que su salvación era entre Dios y él, sin nadie más, sin nada más. No recuerdo que Job pidiera a Dios que le devolviera lo que le había quitado, lo perdido lo asimiló y no halló problema en su esperanza (vv.20,21).

El problema suyo fue hallar una explicación de porqué le había ocurrido, quería entender; porque siempre afirmó que sus desgracias no eran un castigo de Dios por su pecado ni consecuencia de tales, sino porque Dios lo había dispuesto así. Dios estaba formando para la humanidad un hombre santo, sincero, que le amara cuando le da y cuando le quita. El libro termina felizmente pero sin encontrar la explicación a su pasado. Si las cosas se arreglaron, no importa si no podemos descifrar el acertijo de los acontecimientos. El Señor Jesucristo murió pidiéndole a Dios la explicación de por qué lo había desamparado, y no oyó ninguna respuesta. Silencio. Absoluto pero con propósito.