martes, 27 de mayo de 2014

Lo que le dijo David a Pablo, Agustín y a Calvino


Salmo 5:9
“Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; sus entrañas son maldad, sepulcro abierto es su garganta, con su lengua hablan lisonjas”. 

“Jehová, sepulcro abierto es la garganta de ellos”. Más o menos eso quiere decir. En vez de continuar pidiendo por sí mismo sigue describiéndolos como si Dios no supiera quiénes son, o porque necesita su alma decirle a alguien, y no hay nadie mejor que Dios, la mala opinión que tiene de ellos. Es a Dios a quien hay que decirle el mal concepto que tenemos de algunas personas, no a otros. Cuando uno le dice de otro a Dios lo que no tiene que decirle a nadie más, no peca. Según Pablo, Dios le permitió a David contemplar de cerca la naturaleza humana; y no sabía que estaba poniendo el fundamento teológico escritural de “la completa depravación del hombre”, la salvación por la gracia y la justificación por la fe, suministrándole el material a Pablo, Agustín y Calvino (Ro. 3:13).