martes, 15 de septiembre de 2015

Un buen uso con las tijeras


Mateo 5:21-26

“Habéis oído que se dijo a los antepasados: "no matarás" y: "cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte". 

La versión más popular dice que si estamos informados de lo que se le dijo a los antiguos o, en este caso a los abuelos, bisabuelos y por supuesto antepasados, en relación con la declaración de la ley de Moisés. El punto es este, que si uno observa la intención del Señor se da cuenta que el trato que se le da a un hermano, ya sea en la fe o a un conciudadano tiene que ver con el destino eterno de la persona. Jesús habló algunas veces acerca del infierno y generalmente en relación con el maltrato a los demás. No mencionó la negación de Dios en relación con la filosofía, ni dijo que el infierno estaba guardado para lo que no creyeran en Dios; es cierto que la hipocresía tuvo un rol importante en la condenación eterna de una persona y su exclusión de la vida eterna. Si uno le llama a una persona idiota, comete un pecado gravísimo, y la enseñanza de nuestro Maestro es que se pida perdón rápidamente, y si se entera que otra persona tiene justas razones para reprocharnos algo que hemos dicho o hecho, debemos apresurarnos antes de entrar a un servicio religioso de adoración, ir donde ella y pedirle de cualquier forma las disculpas, el perdón y las paces. El credo en este pasaje no es la regla para medir la fe y la vida espiritual de una persona, sino su comportamiento en relación con el prójimo, estrictamente con el uso de la lengua. No la larga sino la recortada con las tijeras del amor al prójimo. En una ocasión Spurgeon llevaba una larga corbata y a una hermana de la iglesia le pareció excesiva. . Después de la predicación,  ella se le acercó para cortarle un pedazo. Le dijo, hermano pastor, “traje unas tijeras pues deseo acortarle esa corbata que es demasiado  larga”. “Corte lo que usted quiera, hermana”,  le dijo, “pero antes déjeme usar sus tijeras para cortar algo que usted tiene, una cosa muy larga y que daña  su testimonio cristiano. . . ¡Saque la lengua, hermana!” (Biografía Spurgeon).