domingo, 20 de septiembre de 2015

No debieran publicarse Biblias con las palabras de Jesús en rojo

Mateo 11:25-30
Estas palabras: "nadie conoce al Hijo sino el Padre ni al Padre conoce alguno sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiere revelar" suenan como un comentario de la iglesia o de Mateo. Si así fuera, ¿hay daño porque escriba que el Señor las dijo? Esas son palabras del Señor, las hubiera dicho literalmente o no, son una contundente verdad comunicada por el Espíritu Santo. No se debe olvidar que los evangelistas hicieron teología y que los evangelios no contienen sólo las palabras de Jesús sino la cristología de ellos. Un ejemplo de eso es el evangelio escrito por Juan. Y es lo mismo lo que salió de la boca de Jesús y lo que inspiró el Espíritu Santo. No hay distinción y no debiera haber Biblias con letras rojas para exaltar lo que Jesús dijo y en el común color negro las que escribieron los evangelistas como si fueran menos importantes o de segunda inspiración. Lo mismo pasa con otras Biblias que ha usado los varios colores del prisma para resaltar las profecías, lo que habla de Dios, o las promesas, etc. No niego que pueden ser útiles sobre todo para neófitos, haraganes o muy pobres que no tienen dinero para comprar comentarios. No me niegue que su buena intención tiene demasiado de comercial, y que sus publicadores pensaban que sería una joya para pocos ilustrados pero con recursos financieros. Y si esa fue la motivación, merecen que les vuelquen las mesas de los negocios y los echen. Tiene demasiado entusiasmo comercial, un proyecto empresarial.
Tenemos que confiar que las palabras de los evangelistas son sanas y consecuentes con las palabras que Jesús dijo. El Espíritu Santo quiso que tuviéramos los evangelios así conformados, no sólo con las palabras de nuestro Señor sino también con su aplicación, como la usaron nuestros hermanos, que es lo que llamamos teología. Los apóstoles y profetas no pudieron haberse equivocado porque el fundamento de sus escritos, tiene como piedra del ángulo a Jesucristo mismo. Sobre el Nuevo Testamento entero se edifica la iglesia. Y sobre el asunto del texto, esas palabras: "a quien el Hijo lo quiera revelar" son, posiblemente más auténticas, dentro del ministerio del Espíritu Santo que en el ministerio terrenal del Señor. Y hacen emerger la soberanía divina en la salvación, y son ¡qué bueno!,  teología apostólica. Una verdad indisputable, nadie conoce completamente al Padre sino el Hijo ni nadie conoce completamente al Hijo sino el Padre. El Hijo, Jesucristo, es la única puerta a Dios. 

Todas estas palabras tratan del conocimiento de Dios y de Jesús. Nota en el v. 25 que dice que fueron escritas mucho tiempo después, "en aquel tiempo...". Y concuerdan perfectamente con lo que bajo el ministerio del Espíritu la iglesia está experimentando: Dios se ha revelado a los niños, ha guardado sus secretos de los más cultos e inteligentes, la gente sencilla y lo común del pueblo está aceptando a Jesús y los intelectuales en su mayoría no. No hay muchos sabios y entendidos entre ellos. En fin el título de este artículo obedece al hecho de que no se debe resaltar diferencias entre lo que Jesús dijo y lo que dijo el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo.