miércoles, 9 de septiembre de 2015

No habrá que cargarlos a la iglesia

Zacarías 8: 20-23

Zacarías 8: 20-23
"Vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades y vendrán de una ciudad a otra y dirán: Vamos a implorar el favor de Jehová, y a buscar a Jehová de los ejércitos. Yo también iré". 

El número diez significa muchos. Los judíos convertidos convertirán a muchos gentiles. Es un cuadro bello para la iglesia judeo-gentil. Tiempos muy hermosos estaban predichos y las gentes sabrían que las bendiciones vendrían de Dios y vendrían buscándolas. No habrá que invitarles que vengan porque oyendo de vuestras bendiciones y mirándolas también las querrán. Oh Señor ¿cuándo llegarán esos tiempos para la iglesia? Yo veo eso en Jesús, la gente lo buscaba más a él que él a ellos. Era muy atractivo. Y en realidad él los atraía. Cada uno dirá al oírlo "yo también iré"; y el mismo profeta si estuviera en lugar de ellos diría yo también iré. Cuando el Espíritu se derrame sobre la iglesia y la iglesia clame por sí misma, por sus pecados, cada uno por sí; cuando el Señor nos envíe Espíritu de oración y de gracia, sucederán que estos sueños se realizarán. Este es el verdadero método de evangelismo, el método del Espíritu; donde no hay que arrastrar la iglesia para que haga la gran comisión, para que cada uno ore y se preocupe por la salvación de su vecino, porque cada uno estará preocupado por su propia salvación; entonces los hijos que se preocupan por su propia salvación se preocuparán también por la de los padres, y viceversa. 

El punto de partida de un gran avivamiento somos nosotros mismos, cuando la renovada porción del Espíritu se derrame sobre nosotros, y recibamos una unción fresca; con corazones ardientes, llenos de gracia, cumpliremos todas aquellas cosas que están escritas en la ley y en los profetas, y todos los mandamientos del Señor. Es así como germina un avivamiento, por cual estamos ansiosos, el cual realizará nuestros sueños, y sacará la iglesia del espasmo en que se halla estancada. Todos dirán, "yo también iré", y asirán de la camisa un cristiano para que no vaya sólo a la iglesia, porque ellos también quieren, y les suplican, que los lleve. Oh Señor derrama tu Espíritu de gracia y de oración sobre nosotros. Amén y amén.