lunes, 20 de octubre de 2014

No todas las promesas de la Biblia son tuyas por ser cristiano

2Corintios 1.20
“Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios”.

Todas las promesas para salvación y para el bien de su pueblo. Todas se han cumplido en la persona de nuestro Señor. Eso es maravilloso. ¡Tanto encierra nuestro Señor! Lo que no dice el texto es que todas las promesas de la Biblia son tuyas o mías por ser cristianos. Eso es mentira. El diablo le citó a Jesús una promesa y Jesús le dijo que no. Aquello no era para él. La experiencia cristiana desmiente que si uno tropieza con una promesa en la Biblia puede agacharse, tomarla en su mano y decirle a Dios, “esto es para mí, cúmplela”. Muchas promesas fueron dadas a personas en particular y no a nadie más. Por ejemplo el Señor le dijo a Moisés “todo lugar donde pongan las plantas de los pies será vuestro” (Deu.11:24). ¿Puedes hacer esa promesa tuya? Claro que no. Y esta otra: “Beberán cosa mortífera y no les hará daño, sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán” (Mr.16:18). Suponiendo que el texto sea original. ¿Te atreves? ¿No? Entonces no digas que todas las promesas, como crees en Cristo, son tuyas con un sí y un amén.

Sí es cierto que en Jesús se cumplen todas las promesas que Dios había hecho a su pueblo y él las comparte con nosotros y forman parte de lo que hizo por y en nosotros. Tenemos que añadir, cuando encontramos una promesa en la Biblia y la deseamos, "no se haga mi voluntad sino la tuya" " hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo". Y si usted quiere ser absoluto y cada vez que se halla una promesa la generaliza, o mejor dicho la particulariza, y la reclama, si Dios se la concede, bendito sea, es un afortunado, pero le advierto que lo más posible es que se quede con las ganas, y eso pudiera trabajar en detrimento de su fe y de la seguridad de ella al orar por tal y más cual asunto.