jueves, 2 de octubre de 2014

Dios le dijo, tengo mucho pueblo aquí no te vayas

Hechos 18:8-11
Aunque algunos piensan que cuando el Señor le dijo: "Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad" se refería al pueblo judío, yo pienso que no, no se trataba de la nación de Israel por el sentido en que fueron dichas estas palabras. Fueron evidentemente dirigidas para animarle. Si el Señor le dice que no tenga miedo, ¿de quién habría de temer sino de sus conciudadanos? Fueron ellos los que se levantaron "de común acuerdo" para acusarlo frente a Galión el procónsul, y fueron ellos los que lo golpearon delante del mismo tribunal sin temer alguna acusación suya. No tiene ningún sentido que le revele que hay muchos judíos, puesto que sería como decirle: "No calles porque tienes muchos enemigos en esta ciudad". No, como el Señor quiere animarle, se refiere a otro pueblo que no tiene que ver con la raza.

Por otra parte no necesitaba que se lo dijera en visión, si se refería a los judíos en Corinto. Precisamente la ciudad era un sitio bueno para refugio de ellos y no pocos, como Priscila y Aquila expulsados de Roma, habían hallado allí un amable lugar. Y por un tiempo él mismo había estado en contacto con esa comunidad predicándole y tratando de persuadirla  (v.4). No hacía falta que le dijera que había muchos judíos porque con el censo de sus ojos lo había conocido.

Además, las palabras deben coincidir con la razón por la cual se encuentra en Corinto. Cuando el Señor le dice: "Tengo mucho pueblo en esta ciudad, no te calles", más o menos le está diciendo: "Tengo mucho pueblo aquí, no te vayas" porque con la boca cerrada él no se hubiera quedado allí. Pablo había dicho públicamente que se iría a los gentiles (v.6); lo mismo que había dicho en otro sitio (13:46,51). Sus intenciones parecían ser marcharse de la ciudad y dejarla atrás. El Señor lo retiene con estas palabras: "Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad", o sea: "Tengo mucho pueblo que se ha de salvar". Tengo mucho pueblo ordenado para vida eterna y se van a salvar con tu predicación (13:46). Se refiere específicamente a la doctrina de la predestinación. Es con ella que lo anima. El dilema es que uno ve que hay mucho pueblo sin Cristo pero no sabe si hay algunos del Señor, pero se supone por fe, por deber y conciencia, y se trabaja con esa seguridad que alguno habrá. Y si no hubiera alguno, por esa triple razón y las circunstancias, se oirá audible la palabra del Señor diciéndonos no te vayas.