martes, 3 de noviembre de 2015

No te dejes abofetear, si no quieres

Lucas 6:27-36
 (Mt. 5:38-48; 7:12)
“ 27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. 30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo.34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso”.
NO SE DEJA CACHETEAR
La vida cristiana es algo sorprendente, la fe tiene su procedencia en el otro mundo y es un don divino que convierte a un incrédulo en creyente y a un pecador en santo, y erige en los contextos sociales más difíciles verdaderos héroes y heroínas "de los cuales el mundo no es digno" (He. 11:38). La vida cristiana, dice el apóstol, le parece "cosa extraña" a los que no la practican (1 Pe. 4:12) y estos la desacreditan; y la sola mención del nombre “cristiano” produce enfado y los buscan para someterlos a padecimientos (1 Pe. 4:16).
La moral propuesta por Jesús a sus discípulos, volver la otra mejilla, caminar una segunda milla, dejarse quitar la capa y con simpleza y cara de bobos darle la túnica, superficialmente es difícil de entender, y al leer por encima estas palabras parece que Jesús les propone a sus seguidores que actúen en el mundo como víctimas y que se gloríen en serlo, que no se defiendan, se dejen golpear, humillar, despojar de todo, y encima de ello no sólo aceptarlo sin protestar sino amar a esos bandidos, a esa plaga que es merecedora más de la cárcel que de una resignación pacífica; y todo eso practicarlo para recibir un premio en el cielo, porque se afirma que Dios es "benigno" con ellos y a nosotros nos llama a imitar su conducta misericordiosa. ¿Quiere decir que Dios es tolerante, y más que eso bondadoso con esos maleantes y bandoleros? El carácter Santo y justo de Dios exige una exégesis distinta de esas palabras.
Todo esto, tomado al pie de la letra sin un poco de investigación, no parece sino un comportamiento de tontos y una forma de alentar el crimen con lo que se dice, ya que las leyes divinas y cívicas, y donde se respeten los derechos humanos y de propiedad, es mejor una reacción inversa y no permitir a esos trúhanes que se vayan recompensados y riéndose de haber obrado a sus antojos y quedados sanos e impunes y enriquecidos con los bienes de otros.
Ésa no es la intención en la enseñanza de Jesús para tiempos ordinarios sino para el momento cuando la razón de todo ese despojo y abofeteo es la fe, y esas cosas que son robadas lo son en forma de confiscaciones estatales, y los practicantes de las enseñanzas del Nazareno, torturados y encarcelados. Jesús les pide que no se defiendan ni peleen por sus pertenencias. Es mi parecer que éstas no son reglas para tiempos de paz sino para los cristianos que vivan en regiones donde la fe está proscrita y el profesarla es antigubernamental y tiene que enfrentarse a la persecución organizada por los mandatarios, y responder con su obstinado y pacífico desafío y declararse si fuere necesario, sin casas y sin dineros, y sin dejar arrancarse por nada del mundo, de sus vidas, el testimonio de Jesucristo.
Una porción de esos consejos, la que tiene que ver con hacer bien al prójimo y prestarle cosas, (vv. 33-35) sugiere la existencia de un tiempo más tranquilo, posterior aunque algo reciente, a los momentos vividos en días pasados, cuando el clima político cambió, y aún quedan en el corazón y en la memoria los recuerdos del despojo de los bienes (He. 10:34), con la disposición natural de no darle ningún apoyo o recurso financiero a los que un día cuando estando en el poder, lo usaron con envidia para apropiarse con leyes injustas de lo que moralmente, con sabiduría y trabajo los creyentes bendecidos habían adquirido. Entonces, no te dejes abofetear si no quieres.