lunes 29 de junio de 2009

Excéntricos y Locos


2 Reyes 9. 10, 11

Enseguida abrió la puerta y echó a huir. Le preguntaron: ¿Para qué vino aquel loco?”.

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Así el mundo en sentido general tiene a los cristianos: gente fuera de su centro, que no puede estar en sus cabales para huir del mundo y arriesgarlo todo por esperanzas futuras que no son más que delirios y fantasías. La “experiencia” con Dios que dicen tener debe ser algún trauma o éxtasis psíquico.

¿Por qué le llamaron loco a este profeta? ¿Porque se fue corriendo? Los locos eran ellos y locos se podían volver, locos de envidia por el nombramiento como rey a otro, y en sus celos matarlo. Ellos sabían que no estaba loco, sino que con desprecio hablaron porque no recibieron la respuesta que Jehú les dio.

Loco le llamaron a Jesús y loco a Pablo (Mr 3. 21; Hch 26. 24); y no ha habido hombres más equilibrados que ellos dos. El hombre que predicó el Sermón de la Montaña y el que escribió 1 Co 13 es imposible que estén locos. Loco estaba Friedrich Nietzsche para abrazar a un caballo flaco, y de cuya filosofía tiene tanto la cultura occidental, el ego, el superhombre, la autoestima, etc.

Los cristianos están locos pero de amor, locos de fe, del Espíritu Santo, locos de gozo y felicidad. Locos porque se les han perdonado una gran deuda. Y ¿por qué le llaman locos? (1 Pe 4. 3-5); ¿Qué importa que nos llamen insensatos, fanáticos, supersticiosos o Beelzebub? Nosotros hemos perdido nuestra mente carnal pero ahora tenemos la de Cristo (1 Co 2. 16). ¿Locos porque huimos de la fornicación? “Huid de la fornicación” “Huid de la idolatría”.

Sin embargo es lo más cuerdo y sensato del mundo cuando huimos de la tentación y del pecado, para salvar nuestro matrimonio, nuestros hijos, nuestra reputación, huir es una señal de cordura instintiva, puesta ahí por Dios para salvarnos del peligro. Los yernos de Lot pensaron que era broma, un chiste, o que su suegro había perdido la mente cuando les anunciaba que caería fuego del cielo sobre la ciudad de Sodoma (Ge 19. 14). No nos importa mucho que nos llamen excéntricos o locos o como al príncipe Mishkin en Dostoyevsky: “El Idiota”.

Cuando el Hijo Pródigo comenzó a ver la realidad espiritual de su vida se dice que “volviendo en sí dijo: Volveré a mi casa y a mi Padre". Hay que estar loco de remate para vivir como un perdido malgastando su dinero con prostitutas y amigotes que lo condujeron a la bancarrota. El Señor nos recomendó a “huir de la ira venidera” (Mt 3.7). Y que“el que lea (la Biblia) corra” (Hab. 2.2).


sábado 27 de junio de 2009

El Dios de Norteamérica


1Reyes 1.16-18

“¿No hay Dios en Israel para consultar su palabra?”.


No fue enviado por Dios sólo para que le dijera lo que ya sabía, sino para que se arrepintiera como lo hizo el capitán que lo trajo (v. 13-15), pero Ocozías no lo hizo. Cuando se le anunció que se iba a morir por motivo de su accidente, no se lee ninguna palabra suya, protesta, queja, algún comentario o que hiciera una simple oración a Dios, nada. No hizo nada, aceptó resignado su suerte y valientemente, pero sin temor espiritual aceptó su condenación y destino.

Su corazón había sido de Baalzebub, dios de los filisteos, toda la vida, durante su accidente y ahora en el lecho mortuorio; si tenía que cambiar de dios, de religión, como se le estaba proponiendo para adquirir su salud, prefería morir en aquellas creencias erróneas con las cuales había vivido todos sus días. Estaba resignado a ir al infierno a renunciar a la fe idolátrica que había heredado, cualquiera que fuera el desenlace que tuviera su accidente, sin murmurar de su religión, iría al cementerio. ¿Prefieres morir en tu error que convertirte a Cristo? Si Jehová cumplió su palabra en cien hombres y cincuenta de los cuales tuvo misericordia; ¿qué suerte escoges?

¿Por qué has de preferir morir que leer una página de la Biblia y pedirle a Dios que te perdone? ¿No piensas que es mejor haber perdido la vida en una religión falsa y salvar el alma a última hora que por orgullo religioso desechar la última oportunidad que se te da para abandonar aquella religión, dioses y pecados a los cuales nunca debiste haber estado tan consagrado?

Pobre Ocozías, no aceptó recuperar su salud si tenía que agradecérsela a otro dios distinto al suyo, si tenía que abandonar la religión que siempre tuvo y creyó cierta. ¿No hay Dios en los Estados Unidos de América que los norteamericanos consultan a los dioses de India y el viejo Irán? ¿Dejan a Dios por el horóscopo? ¿Quitar los fundamentos rocosos bíblicos y sustituirlos con cal y asfaltos seculares? ¿No ha hecho el Dios de Israel, de Cristo y los apóstoles, esta nación con su dólar que lo han hecho otro dios, para que ella consulte a otros dioses ya vencidos desde la antigüedad?


Los pequeños muertecillos


1Reyes 17.21

“Se tendió tres veces sobre el niño, clamó a Jehová”.


Es un suceso apropiado para instruirnos en la educación evangélica y la salvación de los niños. El caso del pequeño muerto, hijo de una viuda. Elías se tendió sobre el pequeño y lo levantó de los muertos. Aquí están las aplicaciones según corre la historia. El contacto personal con el niño fue la posición inicial que el profeta eligió para la transmisión de vida, de Dios a él y de él al pequeño. Compartió con él el calor de su cuerpo y todo su aliento. Un muertecillo no puede prescindir de una relación tan íntima. La más estrella relación humana y filial es recomendable. Esto es evangelismo.

Un solo contacto no es suficiente y por lo que se puede apreciar es necesario la frecuencia de ese contacto porque el profeta lo hizo tres veces. Si pasa mucho tiempo entre uno y otro el niño se enfría y pudiera perder el beneficio del primer roce o encuentro. La repetición de la comunicación es fundamental para edificar una relación que pudiera conducir a la resurrección. No pocos niños se quedan medios muertos porque el comunicador desapareció en medio de su tratamiento. La insistencia es un requisito del evangelismo con menores y mayores. Los niños deben ser enseñados con la misma calidad de un adulto, con las mismas verdades y con similar profundidad. A veces se piensa que son capaces de digerir sólo la leche de la Palabra.

Note como Elías echó todo su cuerpo sobre el pequeño sin temor a ocasionarle daños. Al contrario, todo el peso de la adultez hace falta, con montones de experiencias acumuladas, para salvar a un pequeño, que no con liviandad se pone vivo. Y el clímax de la resurrección se alcanza con oración, con la misma que no tuvo efecto la primera y segunda vez porque sin ella es inútil el contacto y la misma calidad doctrinal y toda la experiencia de un experto. La salvación de un niño desemboca en la oración de fe.


viernes 26 de junio de 2009

Historia de Cuervos, Carnes y Agua


1Reyes 17.4-6

“Yo he dado orden a los cuervos para que te sustenten”.


¿Qué, a los pájaros? Sí, no podía usar a ningún hombre. Si la ayuda humana falta, si es imposible o no es conveniente, Dios puede usar a los pájaros. Ellos son suyos. Dios los maneja. Les dice pósense allí y allá sobre aquella rama van. En los deseos de Dios hay libertad. Los instintos de ellos manifiestan los deseos de Dios. ¿Por qué he de preocuparme por lo que he de comer y beber si Dios sabe cómo sustentarme? Dios sabe dónde estoy y cómo estoy. El hará llegar su socorro en su momento. Del aire. Volando vendrá su auxilio. Se puede esperar mirando el cielo. Las nubes. Debieran avergonzarnos las preocupaciones por tener un dios limitado. Dios no tiene límites. Nunca se le acaban los recursos a Dios.

La Impaciencia tiene una hermana menor que se llama Poca-fe y una abuela canosa y bizca, de cara amarilla y con un centenar de arrugas como un antiguo pergamino, que el pueblo ha apodado Desconfianza pero cuyo nombre real es Incredulidad. Ese vejestorio por sus muchos años parece inmortal y se cuenta en el Libro de las Crónicas de la Caída, que nació de una bella dama llamada Eva que creyó bajo un árbol a un señor llamado Padre-de-mentiras.

El escurridizo ángel desalado la engañó y le hizo creer que el Padre de las luces no tenía mejor fruto en el árbol de la vida que el que le trajo para celebrar con mordiscos y tragos de ajenjo su adulterina unión.

Y la primera ave que se montó en la misma rama donde enroscada se hallaba la multiforme viperina fue un cuervo, de alas negras como la muerte misma; y desde entonces el pájaro voló a las cañadas sacando ojos a los muertos y viviendo bajo la inmundicia que le echó el Levítico. Semejante compinche de pico sucio recibió una temporal lavada de lengua y dientes, y por unos días ya no fue inmundo mientras hacía el trayecto desde alguna surtida cocina hurtando un pedazo de carne para el hambriento fugitivo que cuando llegó con el alimento humeante bebía un poco de agua en el arroyo de Querit. Al ver retirase por los aires al pequeño carnicero, el vidente solitario del manto ejecutivo, alzó los ojos a las nubes de donde había llegado su socorro, y bendijo la providencia. Y nunca se estremeció con una duda que Dios proveería.


jueves 25 de junio de 2009

Perdieron por su mala teología


1Reyes 20: 22,27, 28

“Pasado un año el rey de Siria vendrá contra ti”.

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Dios no cesa de ayudar a Acab que no se lo merece. Después de su victoria esta vez se le dio un año para que preparara un buen ejército, y no lo hizo, no obró como un estratega responsable. Pasó un año y no hizo nada. Pero volvió a vencer a los sirios. No por él mismo sino por la mala teología de ellos que afirmaban que Jehová era un dios de las montañas y no de los valles, o sea no creían en la omnipresencia de Dios ni en su soberanía.

Si usted cree en la existencia de Dios pero piensa que se puede esconder de él, que hay algún agujero donde él no lo vea, comete un error. No hay un lugar en el mundo donde pueda meterse y Dios no sepa que está allí. O quizás no cree en un Dios soberano. Domina en la tierra pero no maneja las nubes ni ordena los huracanes. Quita un dolor de cabeza pero los terremotos y huracanes son fenómenos naturales que nadie dirige. Arriba sí pero abajo no. Abajo sí pero arriba no.

Y tampoco cree que Dios tenga que ver algo con el caos moral de la sociedad. Los pillos y delincuentes se les fueron de las manos. En todo caso con el amor pero no con el odio. Está en la iglesia pero no en la calle. Ayuda a los ricos pero no a los pobres. Se equivoca y por su pésima teología cultivará fracasos.

Pero los teologuitos ortodoxos deben saber que aunque el Señor se sintió ofendido por la mala definición teológica de los sirios, tampoco Acab ganó la batalla por su mejor teología. Está bien tener una buena teología, pero ella por sí sola no hace conquistas ni triunfa sobre los reinos de la carne, del espíritu o de las ideas. Es la fe en esas verdades la que traerá victorias (He 11. 33,34; 1 Jn 5 .4,5); una fe que produzca vidas limpias que quiten toda ocasión a los sirios testigos de Jehová, los sirios mormones, los sirios milagreros y los mensajeros sirios de la prosperidad. Y hasta el hipócrita secularismo tendrá que ceder lugar al empuje de las vidas superiores del Israel de Dios que irá avanzando resplandeciente sobre sus umbrosas casas y estratégicas posiciones en los montes Educación, Radio, Prensa, y en los barrios bajos Pantalla Grande y Pantalla Chica, desalojando a sus habitantes u obligándolos a pagar tributos.


martes 23 de junio de 2009

¡Dios mío, cómo hay mentirosos dentro del cristianismo!


1Reyes 20.32

“Si vive todavía es mi hermano”.

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Una tonta declaración que hizo Acab, rey de Israel, sobre el vencido rey de Siria, Ben-adad. Le llamó “hermano”. ¿Hermano que te ha causado tanto daño a ti y a la iglesia? ¿No has contado las lágrimas y las bajas que él te produjo? Hasta hace unos minutos buscaba tu vida y ahora que lo tienes derrotado le llamas hermano.

Hay falsos hermanos que son peligrosos (2Co. 11.26) para el ministro y la congregación; falsos hermanos que introducen en la iglesia errores doctrinales, o “herejías destructoras” (2Pe. 2.1), se oponen a las doctrinas de la gracia y quieren llenar el evangelio con los decretos de Moisés, de Pelagio o de Arminio (Ga. 2.4).

Hay falsos hermanos que son testigos falsos de Dios que dicen que Cristo ya vino en el 1914, o que se quedó en el santuario celestial, o los que le hacen una agenda a Jesús y le programan su regreso y dónde se alojará por mil años completitos.

Hay otros falsos hermanos que se disfrazan como apóstoles de Cristo (2Co.11.13), se autonombran ellos mismos y hablan, escriben y andan como si fueran Pablo o alguno de los Hijos del Trueno, con la diferencia que los modernos son más ricos que aquellos y jamás han recibido 40 azotes menos uno ni los han expulsado a la isla de Patmos.

Uno de estos dos boanerges (1Jn. 4.1), nos aconsejó que los probáramos para ver si son o no son profetas, por supuesto con una Biblia abierta, y no hay duda porque ya lo hemos hecho, no reúnen los requisitos neotestamentarios para ser contados con los doce. La iglesia no está formada sólo por estos de doble vida, la mayoría son genuinos hijos de Dios, pero ¡Dios mío, cómo hay mentirosos dentro del cristianismo!, a los cuales les llamamos hermanos, los investimos como diáconos, maestros y los ungimos, de rodillas, para que pastoreen los corderos del Señor. “A todos os digo: Velad”.


lunes 22 de junio de 2009

El que nunca murió pedía la muerte


1Reyes 19. 4

Y deseando morirse”.

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No tiene razón suficiente para sentirse así; pero ¿quién lo podrá culpar si hemos tenido similar experiencia? Quizás pensó que su experiencia con Dios había sido tan grande que al saberse, todo el reino de Israel se volvería a Jehová, incluyendo a la reina Jezabel; y que cuando la noticia alcanzara su presencia caería arrodillada ante Dios. Pero no fue así, su vivo celo por Jehová en contraste con, según lo sentía, su fracaso vocacional, lo vendió a la depresión (v. 10) y prefería morirse a continuar siendo un profeta. Elías no deseaba la muerte porque no amara la vida sino porque pensaba que su ministerio era un fracaso. También pensaba que la causa de Dios estaba perdida; pero en todo estaba equivocado.

¿Vas a dejar tu ministerio porque los hombres no lo aprecian? ¿No hablarás más de Jehová porque lo haces a oídos sordos? ¿No intentarás más la conversión de ellos porque no creen? ¿Tú fuiste llamado por el Señor para testificar de él o para tener éxito? Borra de tu corazón esa palabra y sustitúyela por esta otra: fiel. Nuestras depresiones y desánimos suelen provenir de ideas equivocadas. Dios sostiene su obra no solamente con tus palabras ni únicamente por tu testimonio (v. 18). ¿Y el ministerio de Abdías? (18 .3,4).

El descanso es necesario para replantearnos de modo distinto, más objetivo, lo que hemos hecho, nuestra misión, y el estado real de la obra. ¿Por qué crees que Dios vino en un silbo apacible? (V. 12). Para mostrarle que su presencia se hallaba de modo imperceptible, delicado, sin estruendos ni conmociones y para él era importante saberlo y que no se desanimara si no veía su acción con terremotos y ciclones. ¡Qué difícil es reflexionar bien en nuestros desánimos!

¿Me aplico yo estas palabras, y estoy trabajando para cumplir la voluntad de Dios o para obtener resultados? ¿Para que él me diga "bien buen siervo y fiel, sobre lo poco...", o para traerle cantidades multiplicadas y merecer alabanzas? Eh, profeta, levántate y sonríe que en los labios de Jesús se hallaron juntitas estas dos palabras: fiel y poco. Tus expectativas tienen que ser controladas por el propósito de Dios que ni remotamente es que te pongas a un lado, renuncies o te mueras, porque dicho sea, serás trasladado, en ígneos corceles al cielo sin a ella mirarle la cara.


sábado 20 de junio de 2009

Hiel de Betel, mal padre


1Reyes 16.34

Hiel de Betel edificó a Jericó a precio de la vida de su hijo”.

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De las cosas más valiosas que un hombre puede tener después de Dios es su familia y bien tonto es quien no la cuida o como éste la sacrifica a su vocación, nombre e intereses. Ese necio personaje, Hiel de Betel, es uno de ellos. Hay quienes como este hombre, por ignorancia de la palabra de Dios (Josué 6.26), o porque saben que esa maldición tiene quinientos años y creen que ya Dios la olvidó y no se va a cumplir, que cinco siglos sobre la Biblia es demasiado tiempo para que una maldición sea cumplida, o como un desafío opositor, sacrifican sus hijos, esposa o padres a sus caprichos, planes y proyectos. No les importa inmolar la familia y utilizar las vidas de los suyos si a precio de los mismos logran los niveles sociales y la reputación que quieren. Se embarcan en un proyecto contrario a la voluntad de Dios, a una empresa precedida por la maldición divina y piensan que vencerán la profecía de Dios y que se burlarán de sus pronósticos y que se harán un nombre perpetuo entre los seres humanos.

Así fue Hiel de Betel el que reedificó a Jericó sabiendo que le costarían las vidas de sus hijos. ¿No es cierto esto, que igual que él muchos por sus trabajos, vanidades y pecados exponen a los suyos a morir? Empiezan perdiendo un hijo y no se detienen, después el otro, la hija, y siguen perdiendo, nada los detiene hasta que alcanzan sus objetivos, logran sus deseos y se quedan sin hijos ni hijas que más valían.

La muerte del primer hijo no hizo que Hiel se detuviera y pensara en lo que estaba haciendo, lloró sobre el muerto, lo enterró y continuó a costa que el otro hijo suyo también muriera. Cuando terminó su proyecto lo selló con la sangre de su último hijo.

¿No pararás nunca? ¿No has perdido por tu pecado un hijo, algún ojo, un brazo, un pie, el hígado, la salud, la fortuna, las casas, el negocio, la reputación? Si ya has perdido los hijos, la esposa, ¿no te detendrás cuando tengas que entregar tu alma por tu trabajo? ¿Vale tanto un nombre y la fama? No desafíes la veracidad de la Escritura, aunque haga miles de años que Dios ha dicho que maldecirá algo eso está vigente como si fuera de ayer. Sus amenazas se cumplirán al pie de la letra y tropezarás en la palabra siendo desobediente. Pero no quieres eso, moderno Hiel de México, Venezuela, etc. Quieres ser un padre moderno pero modelo porque para ti los hijos son más valiosos que Jericó, las piedras de Jerusalén y una cita en el libro de la fama.

Muerte y salvación de los niños


1Reyes 14. 11-13

“Sólo él será sepultado por cuanto se ha hallado alguna cosa buena en él”.


El texto permite reflexionar en la muerte de los niños, desde que los abortan hasta más crecidos, pero niños, en embrión y ya formados. Si los niños mueren es porque aunque son niños tienen una naturaleza pecaminosa, y están bajo la maldición de Dios. La razón por la cual sería sepultado fue que Dios vio cosas buenas en el niño. Si las vio ¿por qué murió? Murió porque Dios es quien determina la longitud de la vida y a algunos se las extiende por casi 100 años, otros viven 50 y otros mueren jóvenes o en la infancia.

La muerte de una persona joven ocasiona muchos sufrimientos y preguntas, es difícil de aceptar. El Señor comprende la amarga experiencia que se vive cuando se muere un niño y le llama "dura" (v. 6). Cuánto va a vivir una persona es un misterio y si es niño, resulta un triste enigma. Los niños no mueren por juicios contra sus pecados; el Señor siempre halla en ellos algo bueno, no los castiga con esta clase de muerte o con la otra, por triste y horrible que sea la muerte de un niño, nunca es por castigo de Dios; he ahí un misterio que está fuera de nuestro alcance conocer. Dios es quien escoge cómo sus padres van a perderlo. Algunos mueren como mueren los adultos, de repente o luchando con una penosa enfermedad. No hay acepción.

Sin embargo si Dios ve algo bueno en la vida de un niño, una bondad inocente, natural, es debido a la imagen divina en su alma, no que sea santo sino inocente, no que sea bueno en su naturaleza sino que no ha hecho daño alguno, y conforme a la elección es salvo (otros calvinistas creen que si fue elegido**), y no murió en sus pecados. Los niños se parecen a Cristo y por esa gracia divina que trajo Jesucristo, que les viene por misericordia, son salvos. El Señor toma la credulidad y humildad de los niños como fe, pero más que eso por el precio de la sangre de Cristo. El cielo está lleno de niños y sirva esto de consuelo a algún padre que lamenta la ausencia de su pequeño*.

A David se le murió un niño y dijo cuando perdió toda esperanza de que viviera, que él iba hacia el niño, lo seguiría en su recorrido, a través del sepulcro, hasta la gloria (2 Sa 12. 19-23). Come, lávate, continúa con tu programa normal y consuélate que tu hijo vive en la presencia de Dios y que sólo un poco de tiempo media entre él y tú hasta volverse a encontrar.

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*Nota. "Yo no dudo que los bebés a quienes el Señor se lleve de esta vida sean regenerados por medio de una operación secreta del Espíritu Santo" (edición de Amsterdam de las obras de Calvino, 8:522).

"Yo enseño por dondequiera que nadie puede ser condenado justamente y perecer excepto por un pecado real; y decir que los incontables mortales que son llevados de esta vida mientras todavía son bebés son precipitados de los brazos de sus madres a la muerte eterna es una blasfemia que ha de ser detestada universalmente" (Institutes, libro 4, p. 335). [Existen traducciones al español de los Institutes de Calvino publicadas por Editorial Clie y Libros Desafío. N. de la T.]

**Norman Fox, The Unfolding of Baptist Doctrine, 24 "No sólo creían los católicos romanos en la condenación de los bebés. Los luteranos, en la Confesión de Augsburg, condenan a los bautistas por afirmar que los niños son salvos sin bautismo ('damnant Anabaptistas qui … affirmant pueros sine baptismo salvos fieri' ['malditos los anabautistas que … afirman que los niños son salvos sin bautismo']), y el poeta favorito de la Escocia presbiteriana [Robert Burns], en su Tam O'Shanter menciona entre objetos del infierno 'a los bebés pequeñitos'. La Confesión de Westminster, al declarar que los bebés elegidos que mueren en la infancia son salvos, implica que los bebés no elegidos que mueren en la infancia están perdidos. Esto fue enseñado ciertamente por algunos de los forjadores de ese credo."


viernes 19 de junio de 2009

El Divino Madrugador


Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba (Marcos 1.35).

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¿Por qué tiene que levantarse tan temprano para orar? Si era divino y estando en la forma de hombre tenía que orar, ¿cuánto más nosotros que somos pecadores? Su divinidad no interfería en su naturaleza humana, no se mezclaban, había una separación entre ambas. Jesús es único.

Aunque su naturaleza humana no era pecaminosa como la nuestra necesitaba de su Creador; la naturaleza divina por estar en él no le suministraba lo que por ejercicios espirituales tenía que sustraer. La deidad en él no lo hacía un superhombre sino un hombre perfecto. Y Jesús sabía que tenía un límite de tiempo para hacer lo que tenía que hacer. Los milagros que Jesús hacía no eran exactamente para probar su divinidad, los hacía porque sobre él estaba el Espíritu Santo (Hch. 10.38; Jn 1.14).

Los discípulos también sin ser divinos hacían milagros porque habían recibido poder de Dios. Todos dedicaban tiempo a la hora de la oración, oraban sin desmayar y oraban sin cesar dando gracias por todo. Si no tengo dos naturalezas limpias sino una sola y pecaminosa, si no tengo un cuerpo perfecto sino otro con pasiones pecaminosas que combaten en sus miembros, si es un cuerpo de muerte, si no soy perfecto, ni más sublime que los cielos, no soy el Unigénito hijo del Padre, y no siempre tiene él en mí complacencia, ¿no me levantaré temprano para orar sino que me reprocharán mis vecinos como los tripulantes a Jonás, dormilón? (Jonás 1.6).

Si en Jesús habitaba corporalmente la plenitud de la Deidad y necesitaba en la condición de hombre orar y orar ¡cuánto más yo! Jesús poseía la máxima santidad posible siendo el segundo Adán y espíritu vivificante ¿qué santidad de fe podré haber yo alcanzado para dormir las mañanas y laborar todo el día sin estar lleno del Espíritu Santo? Si Cristo no se nutría de su divinidad interna como Hijo de Dios, sino como hombre del Padre, ¿no podré a diario velar con él una hora?

jueves 18 de junio de 2009

Abrazo y adoración


Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies y le adoraron (Mateo 28.9).

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Las mujeres no pudieron contener la dicha que las embargaba y lo abrazaron y le adoraron expresándole de rodillas el afecto que le tenían, aunque todavía no había subido a su Padre (Jn.20.17). Le abrazaron como un hermano, un amigo querido, un maestro afectuoso, consecuente con el trato que ellas habían tenido, una relación humana, intensa. Y además lo adoraron como superior, por su triunfo sobre la muerte, como al Señor. Miren qué combinación. ¿Hay una más importante que la otra? No. Es que en esencia forman parte de lo mismo. El abrazo representa los afectos que sienten y la adoración es el acto de postrarse; el primero representa el calor humano, las emociones, la dicha, el afecto natural. Tanto el uno como la otra expresan los mismos sentimientos de amor, humanos, filiares y religiosos. Son inseparables. Quítale la humanidad a tu adoración y ¿qué te queda? Imagina un himno bien cantado sin una gota de emoción, sin que vibre el corazón, sin una sonrisa en el rostro o sin una lágrima en la pupila; ¿tiene algo eso que ver con la adoración? La adoración debe expresar los más profundos sentimientos humanos: amor fraternal, gratitud, expectación, nostalgia, alegría, tristeza. Nuestro arrepentimiento, lamentos, remordimientos, pecados, triunfos, fracasos, decepciones, frustraciones, consuelos, dudas, debilidades, tentaciones; y vuelvo a decirlo, eso y mucho más suele estar magníficamente presente en nuestra adoración.

Y eso es lo que espera el Señor, la entrega de un corazón así completo, sin arreglar, como es, con todo lo que tiene dentro, para que sea suyo y haga su obra como le guste. Aquellas hermanas le adoraron con un abrazo. ¿Por qué separar lo humano y lo sagrado si son inseparables? ¿No se nos dice que comamos y bebamos y cualquiera otra cosa para la gloria de Dios? (1 Co 10.31).

¿Qué más necesitamos saber para relacionarnos como familia a él, para llenar nuestra adoración de esos sentimientos fraternales, filiares, humanos, que está esperando que mezclemos con la oración, con el himno, con el estudio y la meditación y con la más apasionada predicación del evangelio? Amén.


miércoles 17 de junio de 2009

El templo y la cruz, un bello jardín



Y por dentro la casa estaba revestida de cedro tallado en forma de calabazas y flores abiertas; todo era cedro, no se veía la piedra. Luego talló todas las paredes de la casa en derredor con grabados de figuras de querubines, palmeras y flores abiertas, el santuario interior y el exterior. Las dos puertas eran de madera de olivo, y talló en ellas figuras de querubines, palmeras y flores abiertas, y las revistió de oro; cubrió también de oro los querubines y las palmeras (1 Reyes 6:18,29,32).

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“Tenía entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores”. Esto tiene que ver con los frutos de la salvación, ¿no?; y con su belleza probablemente. El templo era un lugar majestuoso y reverente pero alegre y bonito. Uno podía entrar a él y le parecía que visitaba a Dios en un jardín; hallaba en él frutos, flores y querubines. Todo no era fuego, olor a quemado, calor, cenizas e incienso, sino además belleza. La tristeza y la dicha balanceadas. Existían esas cosas porque se expiaba el pecado, pero se podía mirar más allá. No era un lugar desagradable para el que mirara espiritualmente.
Oh ¿no hay nada más allá de la expiación en la cruz, del arrepentimiento y de la confesión de la culpa? ¿Es nuestra religión toda contrición? ¿Solo se nos llama a lamentarnos continuamente por los pecados cometidos, por las debilidades que tenemos? ¿Hemos de estar siempre mirando y declarando nuestra bajeza ante Dios? Reconocerla y confesarla sí pero no continuamente porque “come tu pan con gozo porque ya tus obras son agradables a Dios” (Eclesiastés 9:7). La humillación no es todo, también tiene lugar la exaltación porque dice “el que se humilla será exaltado”. ¿Siempre diciendo “mea la culpa, mea la culpa”?
No vivimos bajo la ley sino bajo la gracia. ¿Y qué lugar tiene entonces “el gozo del Señor”, y cómo cumpliremos con “regocijaos en el Señor siempre” lo cual se ordena dos veces? El Espíritu del Señor es de libertad y no somos esclavos de los preceptos de la ley. Hay belleza en el mundo del Espíritu. Jesús es “el más hermoso de los hijos de los hombres porque la gracia se derramó en sus labios”. Hay un rictus de amargura perenne en los labios de los que cumplen la ley en Moisés y una celestial sonrisa en los labios de Jesús y sus hermanos.
La cruz fue una experiencia sumamente triste para Jesús, no para nosotros; ella es nuestro gozo, la plenitud de nuestra salvación, la reconciliación con Dios, la victoria sobre la Ley, el despojamiento de los ángeles y principados y la reunión con sus querubines, frutos silvestres y botones de flor. Cuando uno llega con los pecados a la cruz, llora pero después entra saltando por la puerta Hermosa, al templo. El templo judío y la cruz cristiana son como un bello jardín, una “montaña de aromas” donde se huele la fragancia del conocimiento de Cristo para la salvación, y donde como “un manojito de mirra” el Amado Jesús reposa en nuestros pechos (Cantares 1:13).

martes 16 de junio de 2009

No anticipes una derrota al Espíritu Santo


Notas para evangelizadores


Eclesiastés 11:-6

Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra. Si las nubes fueren llenas de agua, obre la tierra la derramarán; y si el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que el árbol cayere, allí quedará. El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará. Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.


11. 1

“Echa tu pan sobre las aguas y después de muchos días lo hallarás”.

Algunos interpretan esto con respecto a la hospitalidad o generosidad hacia el prójimo, en relación con las palabras del versículo siguiente (v.2). Si fuera así se trata de compartir el pan con aquellos que el NT dice que no pueden retornar el favor (Luc 14.13,14; He 13.2). Otros, y es lo que he oído desde antiguo, piensan en el sembrador que espera que llegue la lluvia para depositar la semilla en los surcos, la preciosa semilla de su cosecha y alimentación, con la esperanza que el fruto retornará (1Co 9.10). Y ese parece el sentido a juzgar por los vv.3-6; “si las nubes fueren llenas de agua sobre la tierra la derramarán…”. Fíjate que no antes que lo hayas hecho sino "después"; hazlo por el Señor, siembra sus semillas. Luego una larga espera, "muchos días". Debes tener paciencia; la oración y la espera son dos grandes lecciones del evangelismo; depende de la semilla y del terreno. Las semillas son buenas, el terreno varía.


11. 3

“Si las nubes fueran llenas de agua sobre la tierra la derramarán”.

Ora por esas nubes para que el Señor las envíe. Y si no llueve como quieres y la siembra lo necesita, pídele la tardía y si no la envía ruégale para que descienda el rocío, tal vez con ello basta y nazca. Y nadie podrá levantar un gran árbol que fue derribado, sólo Dios puede levantar a uno que ha cometido pecado. Si conoces alguno ora por él; los brazos de Dios tienen mucha fuerza y pueden alzarlo y sembrarlo de nuevo. (Ro 11.23).


11.4-6

“El que al viento observa no sembrará”.

Es uno de los mejores textos de Salomón. Muy propio para nuestra labor de sembradores de la preciosa semilla. Consejos para sembradores. Si miras las condiciones del alma, sus lamentos y pasiones, y vicios, no sembrarás la simiente preciosa de la palabra de Dios ni cosecharás sus preciosos frutos. No puedes anticiparle una derrota al Espíritu Santo porque tú no sabes cómo él trabaja; si miras las circunstancias y observas los tiempos desfavorables y la dureza de los corazones, te desalientas y no crees, y por ende el Señor no puede hacer ningún milagro con tu testimonio; observa no el viento sino a Dios, mira a sus promesas; es del Señor el resultado y no tuyo. Tú ignoras la obra de Dios; tú no sabes como Dios regenera a un pecador y como “crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta” o mejor dicho, “el viento sopla de donde quiere y oyes su sonido pero no sabes…” muchas cosas de él (Jn 3.8); sabes que es por la Palabra y por el Espíritu pero el trabajo de ambos es incomprensible. Ora con fe y trabaja con fe, aunque no sepas cómo se hace, el que lo hace sabe cómo hacerlo. El v. 6 quiere decir que exhortes a tiempo y fuera de tiempo cuando hay esperanza y cuando no. No le anticipes una derrota al Espíritu Santo.


lunes 15 de junio de 2009

¿Es esto civilización?



Y lloraron y ayunaron ese día hasta la noche (20.18-28; Jos.8:9).

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¿Qué es eso sino castigo de Dios que dos pueblos hermanos se peleen como enemigos? Horroriza al leer esta historia ver el suelo de la llamada tierra santa poblada por miles de cadáveres. Y la sangre de Abel el justo clamando a Jehová. Enarbolando las banderas de la justicia social y del humanismo no vieron los hilos que los movían, como a marionetas los demonios.
El salvajismo de un levita contra su concubina sirvió como excusa para la declaración de guerra, semejante al asesinato del Archiduque austríaco Francisco Fernando desencadenó la guerra de Austria contra Serbia y dio origen a la horrible Primera Guerra Mundial. Los dos bandos estaban ciegos y sordos por la estupidez. Judá numerosísima se creía privilegiada por Jehová y escondía en su seno la idolatría y el orgullo del poder y la otra apoyaba el crimen. Estaban tal para cual. Y Jehová estaba en medio de los dos. Confrontaban el plan con Dios y él se lo aprobaba. Salían contentos que iban a vencer. Y perdían. Y Jehová no los ayudaba. No valían los ayunos, los planes y las lágrimas y se iban volviendo pequeños y minúsculos. Y no hubo ningún diplomático que negociara el asunto de la descuartizada joven meretriz, y llegaran a un acuerdo sin causarse bajas.
Y nadie los ayudó para que firmaran una tregua y un acuerdo de paz. No veían otra solución para dirimir el agravio las dos tribus que con helicópteros, granadas y morteros, destruyendo la gloriosa arquitectura, panteón de patriarcas y mártires, patrimonio nacional de los judíos y benjaminitas y de inocentes familias, jóvenes soldados que dejaban sin sustentos a miles de viudas y huérfanos. Y ¡viva la religión! ¡Viva la modernidad! ¡Gloria en las alturas a la modernización y el pensamiento liberal! ¿Es esto civilización? ¿De dónde vienen esas guerras Señor sino de las pasiones que combaten en nuestros miembros? Codiciamos el oro de Ofir, el de la tierra de Havila que es bueno y los pozos de asfaltos del valle de Sidim que son buenos para refinarlos como petróleo cuyo precio sube y sube (Ge.14:10; Sgo.4:1-2).

sábado 13 de junio de 2009

Rufianes en la Casa de Dios

Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas (Juan 3:13-17)

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Esto no es una tácita condena a los ministerios cristianos con el propósito de servir a la iglesia cristiana, que no tienen el propósito de sacar provecho del temor de Dios, porque han sido formados sino para ayudar en su salvación a los creyentes, sin codicias de ganancias deshonestas ni por afán de lucro. Jesús no confiscó el dinero de aquellos cambistas, ni se echó en el bolsillo una sola moneda; clausuró esos bancos ilegales en aquel lugar pero no los expropió bajo su nombre. Dios no prohíbe vender la Biblia, o los comentarios sobre ella, o los buenos programas que ayudan a estudiarla, lo que se niega es aceptar que una organización sin fines de lucro degenere en especulación.

Los discos de música tienen que ser vendidos, pero ¡por Dios!, ¿por qué cobran sus conciertos a precios astronómicos, y si no les pagan esas cantidades, adiós, no hacen el contrato? Demetrio no sabe cantar pero ha construido un imperio vendiendo templecillos judíos, ornamentos cristianos, aceite para la unción, pan sin levadura, perfumes sagrados de nardo puro, pañuelos sudados como si fuera el sudario de Jesús, y hasta ha patentizado la idea de Simón el Mago, que la imposición de manos para recibir el Espíritu Santo puede cobrarse haciéndoles creer a los simples que si la reciben pueden obrar villas y castillas.

Estos embaucadores tienen coches lujosos, aviones privados y se hospedan en hoteles de primera clase alquilando todo un piso para ellos y sus compinches. ¿No merecen esos mercaderes que nuestro manso Señor teja una cuerda para las espaldas de ellos? ¿O aún más, que los ate de pies y manos con ella y los eche en las tinieblas de afuera? El celo de su casa lo consumía y a nosotros también (v.17; Sal.69:9), y deseamos ayudarlo a limpiar la religión de esos rufianes aunque sabemos que volverán a lo mismo porque la sed por dinero que tienen es insaciable (Mt.21:12).


El gallo repitió la estrofa


Y otra vez él lo negó con juramento: ¡Yo no conozco a ese hombre! (Mateo 26:69-75).

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Mira el número de veces que Pedro pecó: tres veces. Sin embargo el número de pecados, aunque sea excesivo no es un impedimento para que el Señor deje alguno sin perdón. Y el apóstol no sólo repite su pecado sino que lo hace del mismo modo, sacudiendo su cabeza y repitiendo con sus labios la misma falta, lo cual la hace más grave. Solemos repetir pecados perdonados. No obstante como el primero de los tres no fue inmediatamente perdonado, vino el segundo y luego el tercero y hubiera aumentado la lista si Jesús no interviene y detiene el proceso de su caída. Eso es lo que pasa a los pecados cuando les pasa el tiempo sobre ellos y no se confiesan, crecen y maduran y se reproducen, engendrando hijos idénticos o parecidos, o sea, otras maldades anexas añadidas. Y un malsano fenómeno se desarrolla: El proceso de repetición del pecado produce endurecimiento del corazón puesto que el gallo tuvo que cantar dos veces; con su primer canto no tuvo convicción alguna de que estaba obrando mal (Mr 14.30), y entonces por instinto providencial entonó otra estrofa para que despertara. A veces no es un gallo lo que Dios usa para traernos a la cordura sino un martillo porque nos hemos vuelto caprichosos y testarudos. La culpa fue menor y la vergüenza más chica porque si se repiten los pecados la conciencia va perdiendo poco a poco su sensibilidad (Efe. 4:9), y las molestias dejan de sentirse.

Y en la historia hay una nota de esperanza para los pecadores empedernidos, que están al alcance de la misericordia del Señor y pueden arrepentirse como pasó en este caso. Jesús ofrece hasta con miradas, vuelta atrás, y ninguno de sus escogidos perece por su tontería. Aunque Pedro había pecado repetidamente, del mismo modo y estaba endurecido, todavía podría llegar a arrepentirse porque misericordia y gracia estaban listas para su oportuno socorro y el bendito resultado fue que con sinceridad lloró.

Cuando una persona llora por su pecado es que está arrepentida de lo que hizo y mejor aún dónde llora: en la soledad, porque dice que "saliendo afuera". Si lo hubiera hecho en público hubiera podido ser tenido como falso, pero si salió donde no lo vieran, es que lloraba de corazón. Y quien aprendió a lavarse la cara para que no vean otros que él ayuna, y quien ayuda con dinero a los hermanos en problemas, y no sabe su izquierda lo que hace su derecha, también sabe orar en un rincón y enjugar los ojos cuando alguien viene para que no se entere de nada.

Y el Principal Agente de esa recuperación no fueron Jacobo ni Juan sino el mismo Señor en persona. Nadie hubiera convencido a Pedro que estaba obrando mal si no es que el Señor se volvió a él y lo miró (Lc. 22:61). Si Pedro se retira de allí con aquellos tres pecados encima hubiera continuado endurecido, quizás diciendo: "Lo hice, pero no podía decir que yo era cristiano", "yo le negué pero el Señor sabe que creo en él", y excusas por el estilo. El Señor con sus ojos le hizo sentir su culpa. Oh Señor, míranos cada vez que pequemos y que el llanto nos inunde los ojos.


viernes 12 de junio de 2009

Creciendo, no con Buenos Pastores


“Os daré pastores que os apacienten con inteligencia. Y cuando os multipliquéis, en esos días, dice Jehová, no se dirá más: Arca del pacto de Jehová; ni la echarán de menos, ni se hará otra. En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén” (Jeremías 3:15-17).


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Dios no se cansa de emitir promesas. El pueblo se multiplicará bajo palabra divina (v.16). Pero observa que eso pasará tras la aparición de pastores notablemente inteligentes, instruidos en la palabra de Dios para cuidar al pueblo (v.15). La aparición de esos pastores, raros en aquella época y en ésta, será el comienzo de una gran bendición que se multiplicará obedientemente a la palabra del Señor, que crecerá con ella y por ella. No parece que sea una multitud de ellos sino pocos, pero útiles y con una influencia bíblica fenomenal entre la congregación.

La congregación podrá aumentar por otros medios pero no llegará a ser pueblo de Dios hasta que no sean engendrados por pastores inteligentes por medio de la semilla incorruptible (1Pe.1:23), y llamen a Dios Padre (v.19). Un pueblo de hijos e hijas obedientes a la palabra. Ese competente ministerio de la palabra de aquellos pastores satisfará todas las aspiraciones religiosas del pueblo del Señor hasta el punto que ellos se olvidarán del arca, no preguntarán más por ella porque la Palabra dicha por el Espíritu borrará del mapa las ceremonias, cambiará el orden de las cosas, instaurará un nuevo pacto, pasarán de las sombras a la sustancia, ni querrán volver a los tiempos esplendorosos bajo aquella ley cuando la usaban para gloria de los mismos porque lo que tendrán ahora, la Palabra del Señor y la realidad de él en medio de la Palabra substituirá completamente la antigua shequinah.


El público verá a Dios en la faz de Jesucristo (2Co.4:6); él llenará completamente la religión y las vidas de todos y no añorarán los tiempos pasados cuando acontezca aquel magnífico cambio de ley (He.7:12). Oh Señor, danos ministros así, inteligentes y profundos conocedores de tu Palabra y no hábiles administradores eclesiásticos que mercadean con tu iglesia como si fuera una empresa secular y convierten a tus adoradores en clientes.


miércoles 10 de junio de 2009

Eres mejor... ¿pero eres cristiano?

Y me dijo Jehová: Ha resultado justa la rebelde Israel en comparación con la desleal Judá (Jeremías 3:11).

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Sí, eres justo, pero en comparación con otras personas que son más pecadoras que tú, que tienen una mayor cantidad de incredulidad, de vicios, etc., eso no quiere decir que eres realmente justo, sino que tu justicia sirve para juzgar el estado moral de otra persona, pero no quiere decir que eres salvo porque otros cometen más pecados que tú. Puede que tal vez seas mejor pero no cristiano.

Observa los calificativos que hay delante de cada nombre y dime si alguien siendo así podrá heredar la vida eterna. Israel es “rebelde” y Judá “desleal”, o “apóstata Israel y traicionera Judá”. ¿Crees que siendo rebelde al Señor, aunque no fueras idólatra, ni ladrón ni injusto, podrás ser salvo? ¿Qué mérito tienes si eres apóstata o traicionero? Si has apostatado de la fe eres igual de infiel que la otra.

No eres justo porque otros sean peores que tú porque puede que tampoco seas como Dios quiere que seas. El otro no cumple con la ley de Dios y tú tampoco, ciertamente por las obras de la ley ningún ser humano será justificado ante Dios (Ro 3.20). El fariseo en el templo se comparaba victoriosamente con un publicano pecador que estaba a su lado orando. El no había cometido los pecados que el otro desgraciado, sin embargo no descendió a su casa justificado (Lc. 18:10-14).

En vez de compararte con los que pecan más, ¿por qué no te comparas con los que son más santos que tú, que cometen menos pecados que tú, o que tienen gracia que tú no tienes; o mejor aún, con el Señor Jesucristo? No digas, “apártate de mi porque soy más santo que tú” (Isa 65:5). El que se mide y compara con los demás no es juicioso (2 Co. 10:12). No es un gran ideal ser mejor que otro sino ser santo. Cuando te des cuenta que otros pecan más que tú no sonrías satisfecho con tu conducta, ora por los que en la gracia le sacas una gran ventaja y humilde reconoce que lo que te distingue es lo que has recibido.

martes 9 de junio de 2009

Spurgeon: “Salas de Conciertos y Costosos Clubes”


(Un extracto de The Suffering Letters, de Spurgeon)



"He llamado al doctor Pierson de América con el propósito de que todas las cosas mejoren. Nadie me sugirió al Dr.Pierson, salió de mi corazón y pienso que fui dirigido por el Señor. Este amado hermano es autor de varias poderosas obras a favor de la verdad y un hombre de ardiente celo misionero. He tenido con él un compañerismo de corazón a corazón como campeón de la fe. Hace tiempo me dijo que estaría dispuesto a dejar todas sus ocupaciones con tal de ayudarme y yo creo lo que ha dicho. Lo cierto es que me había escrito un día antes que yo lo hiciera, indicándome eso que el tiempo había llegado para que su ofrecimiento fuera aceptado".

"El Dr. Pierson de Filadelfia ministró en el Tabernáculo durante todo el tiempo de la última enfermedad de Spurgeon y por otro tiempo más después de su muerte. Esto fue lo que escribió para su revista en los Estados Unidos:

"Este Tabernáculo Metropolitano es enfáticamente mayormente una casa de oración donde se ora sin cesar. Cuando una reunión no está funcionando otra ya se encuentra haciéndolo. Es una colmena de abejas donde comparativamente hay muy pocos zánganos. Hay reuniones de oración ante la predicación y después de la predicación... no es una maravilla entonces que el ministerio del señor Spurgeon haya sido tan bendecido. El mismo atribuye su éxito principalmente a las persistentes oraciones de su pueblo.

¿Por qué no toda la iglesia de Dios aprende algo del Tabernáculo Metropolitano de Londres sobre el poder de la predicación del simple evangelio respaldado por las súplicas de los creyentes? Con respecto a esta gran iglesia uno no puede olvidar tampoco su misión divina en su firme protesta contra el secularismo dentro de la casa de Dios que usa el arte de atracciones mundanas y estéticas.
Nada debe desviar la mente de los adoradores de la simplicidad de la adoración del evangelio... esta lección tiene en mi opinión, una gran importancia para la obra de Cristo tanto dentro como fuera del país. Nuestra confianza es demasiada en el uso de los encantos del mundo en la atracción de las almas al evangelio y al Salvador. El Espíritu Santo no tolerará nuestros ídolos.
Si usamos música artística y secular, sustituyendo con el arte no santificado la simple alabanza, si utilizamos un elaborado ritual en lugar del simple modo de orar creyendo, si además de eso sustituimos con elocuentes discursos el sitio que corresponde a la predicación ardiente del evangelio, no debemos maravillarnos si la gloria de Dios (shekinah) ya no arde más en nuestros santuarios... quizás la razón porque la obra de Dios en el extranjero muestra mejores signos de la presencia y poder de Dios que en nuestros santuarios, se debe en parte a esto, que nuestra misión en ultramar nunca se ha visto tentada a usar la atracción artística, la cual ha convertido a muchas de nuestras iglesias en salas de conciertos, salones de conferencias y costosos clubes". (The Suffering Letters).

lunes 8 de junio de 2009

Caminamos con los ojos cerrados


Aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones (Mr.6.51- 52).



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La multiplicación de la comida fue un gran milagro en el cual ellos mismos habían participado, sin embargo no se dieron cuenta de lo que había ocurrido. Era algo más extraordinario que el milagro hecho por Elías en Sarepta de Sidón. Aquella manifestación del Señor pasó sin advertirla. Hubieran podido ver en él uno más que Profeta. No sacaron ningún beneficio de aquella asistencia doméstica. Jesús les dijo que recogieran lo sobrantes, siquiera para que reflexionaran en retrospectiva (v.43).

Si hubieran entendido la revelación anterior ahora no estuvieran tan asombrados. No habían entendido el primer milagro y por lo tanto tampoco el segundo. Dos veces seguidas el Señor les había mostrado quién era.

Si no aprendes una lección, tampoco aprenderás la siguiente y así te quedas parado en el tiempo, en el espacio y en la gracia. Vivimos momentos grandiosos sin saberlo, extraordinarias misericordias sin doblarnos de agradecimiento. Dios puede estar obrando maravillas y no es cosa maravillosa a nuestros ojos. Para entender lo que te enseñará mañana tienes que aprender lo que te enseña hoy.

Con aquella lección debían haber progresado en fe y en conocimiento de Él. El avance en la fe es gradual (Ro.1:17) De fe en fe. Por la dureza de nuestros corazones es que no vemos las maravillas del Señor; cuando nos damos cuenta que el Señor hizo algo, ya ha pasado mucho tiempo. Tenemos que leer la historia de nuestra vida y darle gloria por bondades que no vimos sino años después. Abre bien los ojos hoy, ponlos en Jesús y en tus circunstancias; no trates de salir pronto de ellas. Sopórtalas y estúdialas y verás la gloria de Dios allí. Examina lo que está haciendo y tendrás motivo para creer más en él. El Señor está en contacto con nosotros día por día. Escudriña cada día y pregúntate: ¿Qué ha hecho conmigo hoy el Señor? ¿Qué lección me ha dado? ¿Cuál doctrina me ha confirmado? Recibimos bendiciones sin verlas, caminamos con los ojos cerrados.


domingo 7 de junio de 2009

El cuerpo es para Jesucristo