miércoles, 2 de abril de 2014

Qué música hace huir al diablo


1Samuel 16: 14-23
El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta. Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él toque con su mano, y tengas alivio. Y Saúl respondió a sus criados: Buscadme, pues, ahora alguno que toque bien, y traédmelo. Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él. Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo: Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas. Y tomó Isaí un asno cargado de pan, una vasija de vino y un cabrito, y lo envió a Saúl por medio de David su hijo.  Y viniendo David a Saúl, estuvo delante de él; y él le amó mucho, y le hizo su paje de armas.  Y Saúl envió a decir a Isaí: Yo te ruego que esté David conmigo, pues ha hallado gracia en mis ojos.  Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él”.

Nosotros tenemos un alto concepto de la música religiosa; usamos en la adoración a Dios tanto la música como la letra. Ambas son importantes en la Escritura. Parece que entre el pueblo de Israel existía la opinión o tenían la experiencia que los malos espíritus detestaban la música sagrada. Donde se toque o cante música  “sagrada”, que adore a Dios, el diablo huye. Si un espíritu maligno atormenta a alguien con malos sentimientos, pensamientos o lo impulsa a actos pecaminosos y oye la buena música religiosa, se alivia, porque el diablo es un espíritu triste. Le espanta oír a los santos cantar o escuchar música religiosa, se va y anda por lugares secos hasta que deje de cantar o de escucharla.


No hay una música revelada en la Biblia que diga esta sirve para adorar a Dios y aquella no; la clase de música que hemos de usar queda para ser determinada por la experiencia y las doctrinas. La experiencia espiritual de cada persona no es la misma, ni tampoco su cultura, y eso hace que se tejan los sonidos como los hilos de distintos colores de la capa de José; y ahí está la doctrina para hacer que la experiencia cristiana sea juzgada. El apóstol Pablo dice que la ley de Dios es espiritual y que el hombre cristiano, en su fundamento humano, es carnal (Ro 7.14). La doctrina es el guarda de la música; si una música va dirigida únicamente a complacer el gusto de un auditorio, a regocijarlo como si estuviera en un teatro, en una discoteca, en un salón de baile, la doctrina sale inmediatamente y dice que no a esa música pues no glorifica a Dios porque se parece mucho a la del mundo, y no parece un culto. La música que tocó David para Saúl llevaba a Dios puesto, de modo que el diablo huía de ella. La danza de David no fue en un culto, no en el templo sino en la calle y en una procesión militar.   

http://pastorhp.blogspot.com/2013/09/la-forma-de-adoracion.html