viernes, 4 de abril de 2014

No consultes espiritistas, no son profetisas



1Samuel 28: 9
“Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere”. 

Esta consulta a una adivinadora es lo mismo que a una espiritista y lo que se narra aquí es una sesión de espiritismo, una casa donde no está Dios porque Su ley prohíbe visitar esos centros, y ¿cómo se presentará él mismo allí? (Deu. 8: 11). Esta adivinadora es una persona astuta puesto que logró escapar de la limpieza de ellos que hizo Saúl y además era conocida por muchos de modo que el rey llegó allí porque se la recomendaron. Una espiritista no es una profetisa. Si hubiera sido un profeta de Dios Saúl disfrazado no hubiera podido engañarlo, como no lo pudo la mujer de Jeroboam (1 Re. 14: 6). Los poderes que tienen los adivinos y espiritistas es limitado puesto que aunque fueran personas sinceras, pueden confundir la mentira con la verdad y no descubrir una impostura. Esta señora le pronosticó al rey que mañana estaría muerto (v.19) lo cual no ocurrió sino unos días después, y por otro lado la predicción es ambigua y contiene un poco de verdad y de mentira. Murió él con sus tres hijos. 

Por otra parte está dando a entender que los muertos justos o pecadores van a un mismo lugar, el sepulcro, al cielo o al infierno, porque le dice que ‘estarán conmigo”. Saúl no vio a Samuel, la adivinadora le va diciendo lo que ella ve y él creyéndolo y predispuesto a creerlo (v.14), tratarlo con respeto y adorarlo postrándose. El muerto no se expone a la vista de Saúl que lo conocía, y si no lo era sino una imitación podría darse cuenta. El cree que ella lo ve. Si lo que ocurrió allí fue completamente cierto eso quiere decir que cualquier persona puede solicitar el retorno del muerto que quiera y pedirlo por medio de una adivinadora o un espiritista que puede tocar a las puertas del cielo o del infierno y solicitar que alguien salga y aparezca en su consultorio. Ninguno de los apóstoles ni el propio Jesús tuvieron ese poder. Sí resucitaron muertos pero no llamaron a sus espíritus a que se presentaran. Pablo no lo  hizo, Pedro tampoco. Nadie. Si esa mujer hubiera tenido la credibilidad que tiene un profeta hubiera resucitado a Samuel y él personalmente como hizo Jesús con Lázaro hubiera conversado con Saúl. El espíritu le dice a Samuel que lo han “perturbado” “molestado” “inquietado”. No dice porqué pero es evidente que no vino contento, que se molestó y acudió de mala gana. Lo que se enseña en toda la Biblia es que ningún profeta ni apóstol hubiera continuado su ministerio después de muerto, ni siquiera aquellos dos, Enoc y Elías que fueron traspuestos sin experimentar la muerte, ni Pablo o Pedro ni Jesús. Cuando los profetas y apóstoles murieron vinieron otros que los sustituyeron pero el ministerio de ellos acabó cuando les llegó la hora. No hay excepciones. Y si esta es una, la única, y en un centro de espiritismo ¿no es falsa? Sí lo es. Si Dios rehusó hablarle por medio de legítimos profetas, ni siquiera visitó su recámara cuando dormía, es que no tiene nada que decirle, consuelo que darle o pronóstico que hacerle. Si Dios no le habló por medio de los profetas vivos ¿cómo lo hará con uno muerto, y el mismo que él desoyó en vida? Entonces Samuel no se presentó allí. Cuando la mujer vio a Samuel, dijo ella, soltó un grito. ¿Por qué? ¿No lo estaba llamando? Es que no apareció un muerto sino dioses que es lo que el texto dice, un grupo de espíritus, y ¿quién asegura que fueran humanos y no demonios? 

Los ángeles de Dios descienden del cielo, los santos están arriba, “sentados con Cristo a la diestra de Dios” no salen o “suben” de la tierra como ella dijo. Si no son ángeles los que ella ve ni almas de santos difuntos, incluyendo a Samuel, fueron espíritus inmundos que les gusta andar en los sepulcros. Por eso ella gritó, porque la asustaron, lo cual ha de haber sido el propósito del diablo al enviar un grupo de demonios que se asomen en aquel lugar; y uno de ellos adoptando la forma del anciano Samuel que es quien habla y se comunica con ella. Lo que le dice es parte de la historia de Saúl por todos conocidas, incluyendo a esta médium. Es lo único que puede decir con verdad el diablo, la historia de una persona pero en relación al futuro tiene que ser ambigua como ella lo fue y si uno lo lee bien se da cuenta, porque sabemos que Saúl se suicidó, que Satanás estaba presente. Entonces entregado por completo en sus manos lo impulsó a matarse. De ahí que supiera cuándo moriría. En cuanto a que dijo que los tres hijos morirían, era obvio que si el padre moría allí, las condiciones se darían para que eventualmente los jóvenes también. Por eso “lo sabía”, por una inteligente conjetura.