domingo, 6 de abril de 2014

Se creía como un sustituto de Dios



2Samuel 16: 20-23
"Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra de Dios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón". 

Dice que, el consejo que daba Ahitofel era como si uno consultara la palabra de Dios. Esto es una exageración, como dice Gill. Era un hombre inteligente, por supuesto, pero no tanto como una Biblia abierta o tener el consejo de Gad o Natán profetas. Que si era astuto, sí, y con una mente carnal la cual es enemistad contra Dios, la clase de mente que tenía la mujer de Tecoa que utilizó Joab (14: 2).
¡Qué consejo! La Palabra de Dios nunca hubiera aconsejado la fornicación, eso es opuesto a la voz de Dios, ni el hombre que la porta se suicida como él lo hizo. No se le puede negar inteligencia porque la tiene, pero al servicio de  sus intereses; y cuando se vio arruinado porque dio por seguro el fracaso de Absalón, el retorno de David, la muerte de él por traidor y la confiscación de sus propiedades y la familia en la pobreza, se aconsejó a sí mismo quitarse la vida. En cuanto a la popularidad que adquirió, presumo por su actuación posterior, fue alentada por él mismo o al menos se complacía en tal fama, con tal arrogancia, que no la obstaculizó. Se creía como un sustituto de Dios, al pueblo no le hacía falta consultar la Escritura, allí estaba él con su buen sentido común. 

El consejo que dio fue bueno (17: 14); con aquellos 12 mil hombres selectos y él al frente de ellos y en una operación sorpresa, hubieran atrapado a David y sus hombres, y él hubiera quedado como el segundo junto a Absalón. Pero ese buen consejo no se llevó a cabo porque Dios lo estorbó y otro consejo, el de Husai arquita, que parecía mejor, y así les pareció por la multitud que iría sobre el fugitivo rey, fue el que se siguió pero tenía una cláusula peligrosa, un talón de Aquiles, una hendidura en la armadura, que Absalón personalmente iría a la guerra y se llevara todo el honor de la captura y no un colaborador. Ese fue el mortal requisito. Conocemos la historia. Absalón fue muerto y David escapó. Lo que se fragua contra la obra de Dios siempre tiene un detalle por el cual fracasa, falla en un punto que hace sucumbir toda la operación. Dios nunca pierde ni tiene sustitutos ejemplares que con bulas y maniobras políticas dirijan la iglesia no como pastores sino como jefes de estado.